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martes, 27 de marzo de 2012

Ensalada de Bacalao a la parrilla… una opción fresca para el verano



En estos días de tanto calor lo que más provoca es comer platos refrescantes con cocciones rápidas o al aire libre y, aunque también son días lluviosos para los venezolanos, siempre encontramos la manera  a veces improvisando “techos” para la parrilla y otros, como yo, que la hacen incluso dentro de casa, buscando métodos con los cuales aprovechar el fuego sin el humo del carbón. En mi memoria hay más de un recuerdo de ver a un familiar junto a la parrillera con un paraguas para no mojarse ni él ni la comida. Bueno no sé cuál sea tu caso o si en tu país no llueve en verano, lo que sí sé es que puedes hacer esta ensalada con el pescado recién salido de la parrilla o aprovechar lo que sobró para hacerla al día siguiente y, junto con unas tostadas de casabe, tener un almuerzo fresco, ligero y diferente. Soy amante del bacalao pero siéntete en libertad de cambiarlo por cualquier otro que te guste más, sólo ásalo y desprende su carne en lascas grandes para luego mezclarlo con unos vegetales, huevo cocido, un buen aceite de oliva y vinagre. Disfruta de ella en la oficina, en la playita o en un día de campo aprovechando lo que quedó de esta parrillita, sin desperdiciar nada.
Ingredientes
1 lomo de bacalao a la parrilla o lo que te haya sobrado del día anterior
3 tomates cherry
¼ de aguacate
1 a ½ tazas de antipasto de caraotas mixtas
2 huevos cocidos
Aceite de oliva y vinagre al gusto
Sal y pimienta al gusto
Opcional: puedes agregar unas aceitunas negras y completar la influencia mediterránea de esta ensalada, además de cambiar el vinagre de vino blanco por vinagre balsámico.
Preparación
Separa la carne del pescado en trozos grandes y resérvalo. Pica el aguacate en cubos grandes, los tomates al medio o en cuartos al igual que los huevos, como tú prefieras, y mézclalos con el antipasto en un tazón grande junto con la sal, la pimienta, las aceitunas si las usas y el bacalao.  
Rinde 2 porciones

lunes, 26 de marzo de 2012

Filet Mignon con Champiñones al Oporto… alianza Franco-Portuguesa



Shhh!!!  Me atrevo a decirte que son pocos los cocineros que no tienen como objetivo alguna vez en su vida lucirse con un plato que incluya el filet mignon, pero no se lo digas porque probablemente lo guarde en secreto. Si bien este es el corte de carne más blando, lujoso y relacionado con la alta cocina del mundo, en especial la francesa, no deja de ser un clásico de bistró servido con las tan populares papas fritas, de las cuales hoy se discute su origen. Envueltos o no en tocineta, los medallones de lomito se prestan para combinarlos con infinidad de ingredientes en ricas salsas que puedes hacer rápidamente en el sartén al momento de cocinarlos. Lo único importante que debes tomar en cuenta para prepararlos con éxito es dorarlos relativamente rápido, retirarlos y mantenerlos calientes en un horno a temperatura media por unos minutos, mientras preparas la salsa en el sartén donde los doraste. Seguramente te pasará como a mí, tendrás que practicar unas cuantas veces, pero luego podrás lucirte con cualquier invitado a comer en tu casa y, en el mejor de los casos, no tendrás que estar 24 horas en la cocina para servirle un banquete espectacular. Acompáñalos con una ensalada verde y unas ricas batatas gratinadas que te darán tiempo de echarte un bañito y arreglarte mientras se cuecen en el horno,  para luego sólo dedicarte a la carne sin estar pendiente de otra hornilla en la cocina.
Ingredientes
4 medallones de lomito de entre 180gr a 200gr cada uno
200gr de champiñones cortados en láminas delgadas
1 cebolla pequeña picada en cuadritos lo más pequeños posibles
½ taza de vino de Oporto
½ taza de caldo de res
2 cucharadas de mantequilla + 2 cucharadas de mantequilla muy fría (helada)
Aceite vegetal para dorar la carne
Sal y pimienta al gusto

Preparación
Unos 15 a 20 minutos antes de cocer tu carne, retira los medallones de la nevera y de la envoltura plástica, colócalos en un plato sobre unas 3 a 4 hojas de papel de cocina y luego cúbrelos con un par de hojas más de papel, presionándolas ligeramente sobre la carne para que se adhieran a la superficie. Déjalos así con el papel a temperatura ambiente para que pierdan el frío de la refrigeración y para que el papel absorba toda la humedad que tengan, este proceso te ayudará a obtener un buen dorado de la carne al momento de la cocción y no bajará en exceso la temperatura de tu sartén al colocarlos en ella. Por otro lado, enciende el horno y deja que caliente todo este tiempo para tenerlo a punto al momento que lo requieras para mantener la carne caliente, la otra opción que puedes usar es calentar muy bien una bandejita de horno o un plato en el microondas, una vez lista la carne colócala sobre el plato caliente y tápalo con papel aluminio, resérvalo en un lugar cercano al calor de la cocina.
Transcurrido este tiempo, coloca al fuego un sartén grande y permite que se caliente muy bien por unos minutos a fuego medio alto, mientras tanto retira todos los papeles de cocina de tus medallones, sazona con sal y pimienta y úntalos con un poco de aceite por ambos lados, por otro lado disuelve la maicena en el caldo de carne frío y resérvalo hasta el momento de usarlo. Ya lista la sartén, agrega un poquito más de aceite y coloca tus medallones tratando de no llenar demasiado tu olla, si la que usas es pequeña tendrás que dorar tu carne por tandas, debe quedar un buen espacio entre uno y otro para que no baje mucho la temperatura y se cuezan en vez de sellarse y dorarse, deja que la carne dore por unos 6 a 8 minutos por lado sin moverlos de sitio ni estar levantándolos constantemente para ver su color porque la manipulación hará que la carne suelte sus jugos en vez de retenerlos una vez más, afectando el proceso de dorado. Pasados estos minutos, dale la vuelta a tus medallones y una vez más dóralos por el otro lado sin tocarlos. Ya lista la carne retírala del sartén y resérvala caliente con cualquiera de los métodos que te describí anteriormente. 
Pon de vuelta el sartén al fuego (sin limpiarla), baja ligeramente el fuego agrega 2 cucharadas de mantequilla y luego la cebolla picadita, con la ayuda de la cuchara de madera y gracias a los jugos que suelta la cebolla te será muy fácil ir raspando todos los restos de carne que hayan quedado pegados en el fondo, los cuales llenaran de sabor tu salsa, deja cocer la cebolla hasta que este ligeramente transparente, ahora agrega los champiñones y saltéalos ligeramente, incorpora el vino de oporto y cuece todo hasta que casi se hayan evaporado todos los líquidos del sartén. En este punto agrega el caldo, sal, pimienta y termina de cocer tu salsa hasta que espese ligeramente, ya con la consistencia deseada retírala del fuego.
Agrega una cucharada de mantequilla helada a la salsa en el sartén removiendo constantemente hasta que se disuelva y se incorpore totalmente, seguido, agrega la cucharada restante de mantequilla helada y repite el proceso, eso le dará a tu salsa cuerpo, brillo y una textura sedosa sin necesidad de agregar harina. Una vez lista solo tendrás que rectificar la sal, servir tus medallones en los plato o la bandeja de servicio y bañarlos con esta rica salsa oscura de vino y hongos.
Rinde 4 porciones

viernes, 9 de diciembre de 2011

Tortilla de Bacalao… un magnífico sustituto de la Tortilla Española en cualquier celebración



Si hay un platillo que repito a menudo en casa para servir como pasapalos en cualquier celebración, esa es la Tortilla Española de papas, pero en estos tiempos modernos en los que nos cuidamos más y somos más selectivos a la hora de comer, donde procuramos nivelar las comidas llenas de carbohidratos sustituyéndolos por platillos low carb (bajos en carbohidratos) es precisamente en las fiestas donde encontramos mayor problema a la hora de servir aperitivos que sigan estas características y que sean espectaculares a la vista y el gusto. Después de probar con distintas combinaciones de sabores, la tortilla de bacalao rica en proteínas y muy baja en carbohidratos se ha ganado su puesto como el mejor sustituto a la tortilla española. Y aunque el bacalao no es un pescado popular en Venezuela y por lo tanto considerado como costoso, no lo es más que un salmón ahumado o un buen Jamón Serrano, típico de muchos de los platillos que se sirven de abrebocas un casi todas las fiestas o reuniones celebradas en muchas casas. Además los cortes de bacalao empleados para esta tortilla son los más baratos ya que solo utilizamos las piezas que anteceden la cola y que no sirven para ser servidas enteras como filetes o postas que salen de los lomos de este pescado. Por último un dato no menos importante a la hora de preparar cualquier plato de bacalao si te gusta, es desalar todas las piezas que compres apenas llegas a casa y luego congelarlas listas para usar, así podrás disfrutar de él cuando quieras sin necesidad de pasar por la penosa labor de hacerlo de 2 a 3 días antes del momento de preparación de la receta.

Ingredientes
2 trozos de bacalao delgados cercanos a la cola previamente desalados (1 ¾ a 2 tazas de bacalao desmenuzado)
1 cebolla grande cortada en juliana
1 taza de pimentones asados cortados en tiritas y bien escurridos
1 diente de ajo triturado
¼ taza de perejil liso picadito
5 huevos grandes ligeramente batidos con un tenedor
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación
Coloca en una cacerolita tus piezas de bacalao y cúbrelas con agua fría, llévalas al fuego cocínalas por un lapso de 10 minutos, transcurrido el tiempo, cuela el pescado y déjalo enfriar ligeramente para luego con mucho cuidado desmenuzar las piezas en trozos medianos retirando toda la piel y las espinas. Resérvalo. 

Calienta a fuego medio en un sartén mediano de 24 a 25 cm de diámetro el aceite de oliva, agrega las cebollas en juliana y saltéalas por unos 8 minutos hasta que estén transparentes, ahora agrega las lascas de bacalao junto con el ajo triturado y sigue cocinando unos 5 a 8 minutos más, por último agrega el pimentón asado y termina de cocinar tu preparación hasta que quede bien sequita sin ningún tipo de líquido de cocción que te impidan en el futuro que tu tortilla no cuaje por exceso de humedad. Traspasa la preparación a un tazón grande (reserva la sartén tibia sobre fuego bajo, no la laves) y mézclala con el perejil, corrige la sal si te hace falta, según cuanto hayas desalado tu bacalao, y condimenta con pimienta. Por último agrega los huevos batidos y mezcla muy bien hasta que esté todo incorporado.

Engrasa un poquito el sartén de nuevo y regresa esta mezcla, cocina tu tortilla hasta que este apenas dorada por abajo y que se haya cocido al 50%, voltéala para cocerla por el otro lado. Para darle la vuelta a la tortilla los españoles usan un plato de la vajilla diaria de la casa, verás que esa técnica no es tan difícil de realizar y te ahorra el dinero de comprar un sartén doble. Te explico: usando una espátula recorre todo el borde de la tortilla para asegurarte que no esté pegada al sartén, tomas el plato y cubres tu tortilla y con mucho cuidado le das la vuelta para que esta caiga sobre el plato, una vez allí sólo tienes que deslizarla nuevamente al sartén, empujar los bordes hacia adentro para que queden redondeados y terminar de cocerla por esa cara. Una vez lista deslízala con la ayuda de la espátula a un plato limpio de servicio y deja que repose por lo menos unos 15 a 20 minutos antes de cortarla y servirla. 

En casa normalmente la servimos a temperatura ambiente la cual también hace más fácil el proceso de cortarla en bocadillos. Espero que la disfrutes tanto como nosotros y si te quedan algunos bocadillos para el día siguiente, podrás acompañarlos con una ensalada para una comida rápida y ligera. Felices fiestas.

Rinde de 6 a 8 porciones

lunes, 5 de diciembre de 2011

Chili de lagarto con caraotas negras… mi versión criolla del chili



El chili es uno de los platos más populares de la comida Tex-Mex y de origen más discutido. Una vertiente asegura que es mexicano, que la palabra “chili” proviene del Náhuatl, un dialecto azteca, que era hecho a base de sobras de comidas anteriores y servido en las cantinas a un precio ínfimo o gratuitamente a los clientes, sobre todo a los forasteros que gustaban de comer algo picante y de sazón mexicana. Según ellos, este platillo nace en Ensenada, México hacia 1880 como resultado de un método de conservación de la poca carne disponible para lugareños de bajos recursos. Otros aseguran que es estadounidense y es creado a partir de carne seca, manteca, chile seco y sal, mezclados y secados a la intemperie sobre ladrillos en una suerte de plato deshidratado, para luego ser hervidos en cazuelas en estaciones y vías ferroviarias. Siendo uno de los platos oficiales del Estado de Texas, Estados Unidos; es difícil determinar cuál sería el origen del chili ya que este estado fue en una época territorio mexicano.
 La receta de chili que te ofrezco hoy es una variante que se me ocurrió después de ver infinidad de versiones, las hay de carne molida y caraotas rojas como el que ya publiqué antes, de pollo o pavo con caraotas blancas y hasta una modalidad sin carne para vegetarianos, lo que sí se repite en cada uno de ellos o en la mayoría, es que es un guiso de cocción prolongada a fuego muy lento, por lo que es ideal la olla de cocción lenta, hecho con tomates, chile, cebollas y ajo especiado con una mezcla de orégano y comino que le da su sabor tan peculiar, servido con salsa tabasco o alguna otra salsa picante. La carne de lagarto es ideal para guisar, tiene mucho gusto y es poco costosa, pero puedes sustituirla por la que más uses para este propósito. En cuanto al picante, a mi familia no le agrada, por lo que suelo hacerlo básicamente con ají dulce, pero siéntete libre de sustituir la cantidad de ají dulce que quieras por ají picante o agregar a tus ingredientes chiles mexicanos secos o enlatados que consigas en comercios de delicateses. Tener chili siempre a mano en el congelador puede ser la solución ideal y saludable para resolver rápidamente algunas de tus comidas, notarás además que con el tiempo mejora y se balancean sus aromas y sabores.
Ingredientes
1 Kg de lagarto sin hueso de preferencia lagarto la reina
3 tazas de caraotas negras precocidas
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
1 tallo de cebollín
½ taza de pasta concentrada de tomate
5 ajíes dulces
2 tazas de caldo de res
2 cucharaditas de melao de papelón
1/8 cucharadita de orégano seco molido
¼ cucharadita de comino seco molido
1 ½ cucharadita e sal
Pimienta al gusto
Aceite vegetal para dorar la carne y sofreír los vegetales
Preparación
Pica la carne en tiras delgadas y cortas como de 1 cm de espesor y 4 ó 5 cm de largo, condiméntala con ½ cucharadita de la sal y pimienta a tu gusto. Calienta un sartén grande a fuego fuerte y agrega un poquito de aceite vegetal, para dorar la carne agrega poca cantidad de cada vez al sartén y repite el proceso todas las veces que sea necesario hasta dorar la totalidad de la carne.  No sobrecargues tu sartén para que no baje demasiado la temperatura y así evitarás obtener una carne sancochada y grisácea por la cantidad de líquido que emanará de la misma, en vez de lograr un bonito sellado con un perfecto color dorado en los trozos de lagarto.

Mientras tanto pica finamente todos los vegetales, una vez termines con la carne resérvala en un tazón, baja un poco el fuego y agrega más aceite si te hace falta, incorpora los vegetales al sartén y, revolviendo constantemente, sofríelos hasta que estén ligeramente transparentes y se hayan tornado marroncitos, gracias a los restos de carne adheridos en el fondo y que seguramente ya se separaron al entrar en contacto con la cebolla. Transcurrido unos cinco minutos agrega la pasta de tomate y las especias, remueve hasta que todo se incorpore bien y cocina por un par de minutos más. Agrega ahora media taza de caldo, raspa con la cuchara de madera delicadamente el sartén para terminar de separar los restos adheridos y mezclar todo muy bien, sigue cocinando la preparación hasta que se haya reducido un poco el líquido y luego retírala del fuego.

En el tazón de tu olla de cocción lenta mezcla la carne, la salsa resultante del sofrito, la cucharadita de sal y el caldo restante, remueve todo muy bien, tapa tu olla y prográmala en low por 8 horas. Al transcurrir 6 horas agrega las caraotas negras precocidas y deja transcurrir el tiempo restante hasta completarlo por completo.
Rinde 6 porciones
Nota: si no tienes olla de cocción lenta igual podrás hacer esta receta, sólo agrega todo a una olla pesada y de fondo grueso preferiblemente, vierte una taza más de caldo, ya que habrá más evaporación durante la cocción por la temperatura más elevada, colócala a fuego muy bajito y cocina tu guiso por unas 3 o 4 horas, agrega las carotas y mantén la cocción por 1 hora más.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Un enrolladito express


De todas las flaquitas que he hecho, esta versión es una de mis favoritas, fácil de hacer y maravillosa para llevar ya que no necesitarás refrigerarla permanente. Empácala en papel encerado de cocina y luego en papel marrón, la amarras con una cuerdita de sisal y listo, una merienda espectacular para llevar a cualquier lugar, la escuela, el trabajo o un día de picnic familiar. Lleva por lo menos una más a la oficina, estoy segura que no podrás comértela sin compartir.

Ingredientes
2 flaquitas (ver receta en básicos)
4 rebanadas de pavo con pimienta
2 rebanadas de queso amarillo o queso manchego (40 gr en total)
8 cuñas de tomates confitados
Aceitunas rellenas para decorar
Preparación
Una vez frías las tortillas, coloca intercalando una rebanada de pavo, otra de queso y luego la última de pavo, coloca las cunas de tomates y enróllalas comenzando por ese lado como si fuera un brazo gitano. Refrigéralas envueltas en papel envoplast hasta la hora de servir o empácalas para llevar.

Pica tus tortillitas en dos porciones y decóralas con las aceitunas. Si las vas a servir como pasapalitos en una velada, pica cada tortilla en 6 rueditas y decora de igual manera. Tus invitados disfrutarán de una opción diferente a la hora de picar.
Rinde 2 flaquitas o 12 pasapalitos







Flaquitas


Estas bases para enrolladitos, al que yo llame flaquitas, no es más que un huevo batido hecho en una plancha, similar a una omelete y la cual viene a sustituir una crepe hecha con harina. Es perfecta para hacer unos wraps rellenos de lo que más te guste, además puedes agregarle al huevo cualquier especia, hierba aromática o sofrito, para conseguir unas flaquitas muy coloridas y de distintos contrastes de sabores. Son perfectas frías, lo cual, lo hace muy conveniente para hacer pasapalos o una deliciosa merienda para llevar. Puedes desayunar con ella, quedan muy ricas con requesón de cabra natural y mermelada de frutos silvestre (fresa, mora, frambuesa o una mezcla de ellas) y si la usas como crepe dulce, en vez de agregar sal al momento de batir el huevo cambia por azúcar.

Para hacer cada flaquita necesitas un huevo, sal y pimienta solamente. A menos que hayas decidido agregar otro ingrediente adicional, como yo en estas fotos, al cual le agregue ciboulette, una especie de cebollín pequeño y más delicado. Aplica el aceite con un papel absorbente a un sartén y caliéntalo, yo utilizo uno cuadrado pequeño, para que al enrollar mi flaquita, tenga el mismo tamaño por todos sus lados. Cocina hasta que esté ligeramente dorada, dale la vuelta y cocina unos segundos por el otro lado. Retírala del sartén y repite deja que repose hasta que este fría antes de rellenarla.











Estofado de Pollo con Cebada


Me encantan todas las preparaciones con arroz que se pueden hacer como plato único, tal es el caso del asopado de mariscos, la paella, el risotto, el arroz chino, el arroz con pollo y tantos otros. Y me gusta aún más, sustituir el arroz por la cebada en cada uno de ellos, sobretodo porque funciona muy bien en los platos de dieta. Con ese propósito en mente,  surge este estofado con todo el sabor del arroz con pollo y la consistencia caldosa de un asopado, para mí, el matrimonio perfecto entre dos de mis platos predilectos.

Ingredientes
3/3 taza de cebada perlada
1 tallo de ajo porro en rueditas
1 tallo de célery en cuadritos
3 ajíes dulces en cuadritos
1 cebolla morada en cuadritos
1 tallo de cebollín en rueditas
¼ de pimentón grande en cuadritos
½ taza de guisantes congelados
½ taza de zanahorias en cuadritos
1 cucharada de ajo en polvo
¾ a 1 cucharadita de sal
1 diente de ajo finamente picado
1 cucharadita de onoto en polvo
2 cucharadas de aceite de oliva
1  2/3 tazas de agua o caldo de pollo
4 muslos de pollo con su respectiva cadera separados
Para marinar el pollo
1 cucharada de ajo en polvo
3/4 cucharadita de sal
1 cucharadita de papelón (puede ser rallado, molido o en melao de papelón)
½ cucharadita de onoto en polvo
1 cucharadita de aceite de oliva
Un punto de comino en polvo
Un punto de orégano en polvo
Un punto de canela en polvo
Un punto de laurel en polvo
Preparación
Para marinar el pollo, coloca en un bowl grande tus piezas de pollo y agrega los condimentos de la marinada, mezcla y masajéalo bien para que se distribuyan todas las especias. Tápalo y mételo a la nevera por 2 ó 3 horas mientras hidratas la cebada. Para hidratarla, colócala en un bowl grande y cúbrela con el doble del agua, déjala reposar así por un período de 2 a 3 horas. Transcurrido ese tiempo cuela tu cebada y enjuágala bien, deja que repose sobre un colador y saca tu pollo de la nevera para que pierda frío.



En una cacerola grande, si tienes una pesada de doble fondo mejor; calienta el aceite de oliva a fuego medio alto e incorpora todos tus vegetales junto con el ajo y el onoto, saltéalos hasta que la cebolla esté transparente unos 8 minutos. Agrega la cebada hidratada y sigue cociendo, removiendo constantemente hasta que se ponga blanca y brillante. A continuación agrega el agua o caldo, la sal y coloca tus piezas de pollo distribuidas en toda la superficie. Baja el fuego al mínimo y cuece tu estofado alrededor de 30 minutos. Si se seca agrega un poquito más agua, para lograr que al final tengas el suficiente líquido para que tu cebada este caldosa pero que no sea una sopa. Si por el contrario tiene mucho líquido, a veces suele pasar porque las piezas de pollo drenan mucha agua, sube un poco la intensidad del fuego y destapa tu olla durante unos minutos, para que el exceso de líquido se evapore.
Rinde 4 porciones

Crema de Ajo Porro con Tofu


No  hay país que no tenga en su haber, una versión de una deliciosa crema de ajo porro. Fría o caliente, es originalmente hecha a partir de un salteado de papas y ajo porro en mantequilla y pimienta. Esta delicada crema inspirada en este clásico de la cocina, resurge transformada cambiando su compañera habitual, la papa, responsable de su textura cremosa, por el tofu, logrando así el mismo maravilloso resultado con un bajo contenido de carbohidratos y un alto contenido de proteínas. Acompáñala con unas deliciosas tostaditas de casabe, una ensaladita y no tendrás que preocuparte por almorzar o cenar ningún plato complicado, durante la semana.

Ingredientes
3 tallos de ajo porro
2 tallos de cebollín
1 tallo de célery
2 calabacines
1 zanahoria mediana
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharada de mantequilla
260 gr de tofu firme
5 tazas de caldo de pollo
Sal y pimienta al gusto
Preparación
Pica tu ajo porro en rueditas al igual que el cebollín y tus otros vegetales en cuadritos. En una cacerola para sopas, pon a calentar el aceite junto con la mantequilla a fuego medio, agrega el ajo porro y el célery y saltea un minuto, incorpora el resto de tus vegetales y la pimienta y permite que todos se doren ligeramente por aproximadamente 5 minutos. Agrega el caldo, la sal, tapa tu cacerola y cuece tu sopa por 20 minutos. Apaga el fuego y déjala reposar unos 10 minutos.



Pica el tofu en varias porciones y traspasa, en pocas cantidades cada vez, tu sopita al vaso de la licuadora junto con un trozo de tofu. Procésala hasta obtener una crema lisa y sedosa. Almacénala en envases herméticos y refrigérala. Una vez fría podrás si así lo deseas congelarla y tener una deliciosa sopa en cualquier momento.
Rinde 10 porciones (2 litros)

Berenjenas con Tofu Gratinadas... una cena completa en un solo plato


De todas las cocinas regionales que existen en el mundo, la comida italiana es una de las que maneja una cantidad deliciosa de recetas con berenjenas. Tomando como base su receta de las berenjenas gratinadas “a la parmigiana” (a la parmesana), me reinventé una preparación más ligera, que balanceada con proteínas como el tofu, me permitieran tener en un solo plato, una cena completa y de sanas proporciones. Puedes acompañarlas con unas tostaditas de casabe o pan integral y una copita de vino tinto…  para una cena, de mitad de semana, fuera de serie.

Ingredientes
12 rebanadas de berenjenas grilladas
60 gr de tofu firme
2 cucharadas de parmesano
3 cucharadas de puré de tomate (passatta)
1 cucharada de agua
 ½ cucharadita de aceite de oliva
Un pellizco de azúcar
Sal, pimienta y ajo en polvo al gusto
Aceite de oliva extra para engrasar el molde y para gratinar
Albahaca y orégano al gusto (opcional)
Preparación
Precalienta el horno a 375°F, rebana el tofu en 6 láminas finas y prepara tu salsa de tomate en una taza mezclando la passatta, la cucharada de agua, la ½ cucharadita de aceite, la sal, la pimienta, el ajo en polvo, el azúcar y las hierbas aromáticas, hasta que estén bien combinados. Engrasa ligeramente un ramekin o un refractario individual para hornear, coloca una cucharada y media de esta salsa como base, luego 4 rebanadas de berenjenas, a continuación 3 láminas de tofu y otra cucharada de salsa, repite el proceso colocando otras 4 rebanadas de berenjenas, las 3 láminas de tofu restante y una cucharada de salsa, para terminar coloca las últimas 4 rebanadas de berenjena, lo que queda de salsa y cúbrelas con las 2 cucharadas de parmesano. Deja caer un hilo de aceite por la superficie y llévalo al horno por unos 12 minutos, hasta que el contenido se caliente, el queso se derrita y tome un ligero color dorado.



Retira del horno el refractario y deja que repose un par de minutos para que se asiente la salsa, antes de servirlo.
Rinde 1 porción

Una Mousse de Chocolate rica en proteinas


Mi esposo es un chocohólico sin remedio y en 19 años que llevamos juntos, me contagié de su adicción por el chocolate. Pensando en él, y en cómo sacar el mejor partido a nuestra desmedida afición por este preciado manjar, creé esta receta de mouse de chocolate. Es una forma deliciosa de comerlo obteniendo lo mejor de sí, con un mejor balance de ingredientes. Este postre alto en proteínas y bajo en grasas, con una aparente textura sólida, pero fundente al paladar, es una muestra que podemos seguir disfrutando de uno de los más preciados platos de la pastelería mundial. Una receta tan fácil de hacer que cualquier cocinero principiante podrá servirlo después de una deliciosa comida,como un final perfecto.
Ingredientes
180 gr de chocolate semiamargo en chips o en barra picadito
20 gr de proteína de soya
¾ taza de agua caliente
½  cucharadita de gelatina sin sabor
3 claras de huevo
1 cucharadita de café instantáneo
1 cucharada de splenda
2 cucharadas de yogurt natural descremado*
Preparación
Mezcla en una licuadora el agua caliente, el splenda y la proteína de soya unos segundos hasta que esta se disuelva. Agrega la gelatina, el café instantáneo y el chocolate, licúa hasta que todo el chocolate se derrita y la preparación se vuelva una crema sedosa y lisa; espera que enfríe un poco y agrega las claras, acciona la máquina por un minuto hasta que estén bien incorporadas y tengas una mezcla ligeramente espumosa. Pasa la preparación a un bowl, y mezcla el yogurt utilizando un batidor de alambre para distribuirlo bien. Es importante que la mezcla esté a temperatura ambiente a la hora de agregar el yogurt. Por último, reparte la preparación en 4 moldes de ½ taza de capacidad ó 6 tacitas de 3 oz (si quieres bajar de peso) y refrigera tu mouse por lo menos 2 horas antes de servirlo.
tacita de 3 oz.


Truco: si preparas tu mousse con un día de anterioridad, obtendrás un sabor más intenso a chocolate, como resultado de la adecuada infusión de tu ingrediente estrella con los demás ingredientes de la preparación.
*El yogurt natural que uso para esta preparación es cremoso, con la textura similar a la de la crema batida, si utilizas un yogurt líquido tendrás una mezcla menos firme y si utilizas un yogurt firme no tendrás la humedad y cremosidad que necesitas, además de que te será difícil mezclarlo bien con tu preparación, obteniendo pequeñas partículas de yogurt nadando en tu mouse.
Rinde 4  a 6 porciones 

Roast Beef


Me encanta comer roast beef, tener siempre a mano en la nevera es una manera sana de tener algo con que llenar mis ojos y mi estómago rápidamente. Cansada de comprarlo en las charcuterías se convirtió en una obsesión aprender a hacerlo. Miraba las revistas y libros de cocina llenos de fotografías de ese trozo de carne perfectamente caramelizada por fuera y roja por dentro junto con sus diferentes métodos de cocción, al horno, al grill, bajo el rostisador en fín un sin número de formas y por si fuera poco había que tomar la temperatura interior para saber si estaba en su punto perfecto de cocción, terminó intimidándome. Pero mi pasión por la comida logró vencer el miedo y ahora siempre tengo a mano unas rebanadas en mi nevera. Esta mi receta:

Ingredientes
1 roast beef de lomito o ganso de 2 Kg aprox
1 cebolla morada en julianas finas
1 cebollín en rueditas
4 ó 5 dientes de ajo grandes
2 a 3 ramitas de romero fresco
2 a 3 ramitas de tomillo fresco
1 ají dulce picadito
¼ cucharadita de orégano molido
¼ cucharadita de laurel molido
1 ½ cucharadas de salsa inglesa
1/8 cucharadita de pimienta negra molida
1/8 cucharadita de pimienta dulce (guayabita) en polvo
1/8 cucharadita de canela
1/8 cucharadita de comino
1/16 cucharadita de clavo molido
1 cucharadita de mostaza a la antigua (o cualquier otra)
3 cucharadas de aceite de oliva
½ litro de vino tinto seco
2 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharaditas de sal gruesa
Aceite de canola para dorar el roast beef
1 bolsa grande con cierre hermético tipo click

Preparación
En un mortero coloca los dientes de ajo junto con la sal gruesa, tritura hasta lograr una pasta con el ajo, incorporado un poquito del aceite de oliva, agrega al mortero el romero, el tomillo y el ají dulce y sigue triturando hasta romper el resto de los ingredientes. Una vez lista esta mezcla agregarle los demás condimentos junto con la mostaza y el resto del aceite de oliva y mezclar muy bien. Coloca el roast beef en la bolsa con cierre hermético, agrega la cebolla en juliana, la pasta marinada del mortero, el cebollín y el vino, cierra la bolsa y masajea la carne para incorporar bien la marinada y que cubra toda la carne. Deja marinar en la nevera por 24 horas.
Saca el roast beef entre 1 hora y hora y media antes de dorarlo para que pierda el frío de la nevera y este más o menos a temperatura ambiente.


Calienta un sartén de hierro o un budare agrega un poquito de aceite de canola y comienza a dorar el roast beef a fuego medio hasta que esté dorado casi negro por todos los lados. Sabrás que está listo, oscuro por fuera y entre rojo suave y rosado por dentro, cuando al introducir una varilla de metal hasta el centro de la carne, esta salga apenas tibia, es decir entre 44 a 55 grados centígrados si usas un termómetro para carnes.

Deja enfriar completamente la carne y refrigérala preferiblemente por lo menos 4 horas antes de cortarla en rebanadas. Mientras más tiempo de refrigeración tenga, más fácil se te hará para rebanarla finamente con un cuchillo preferiblemente de sierra como el de pan. Almacena tus rebanadas en un envase hermético en tu nevera. No volverás a pasar hambre.
Rinde 10 a 12 porciones.
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