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miércoles, 9 de marzo de 2016

Trufas de chocolate negro con crema de coco… la caballería al rescate

Las trufas de chocolate cubiertas de cacao en polvo tienen su origen en Bélgica y deben su nombre a su parecido con las trufas (hongos) que crecen debajo de la tierra en regiones de Francia e Italia, las cuales, son desenterradas por cerdos y perros entrenados especialmente para eso.
Siguiendo el programa “Reinicia tu metabolismo, comiendo para una vida mejor” de la Dra. Maru (www.maxvitae.com) y luego de hacer para ella y su programa el recetario de la primera fase, descubrí (seguramente pensarás que tarde, jaja) que me gustaba la crema de coco y que, además, en muchos casos, es el sustituto más saludable que existe para a crema de leche; no sólo por el problema que sufren muchas personas al ser intolerantes a la lactosa, sino que agrega un gran valor nutricional a tus comidas por ser rica en sales minerales, ácido fólico, calcio, magnesio, potasio y vitamina B, entre otras. Se pensó durante mucho tiempo que su grasa era dañina, pero estudios recientes demostraron que sus grasas son más bien de excelente calidad y que su consumo nos ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares.
Ahora dile a una chocohólica como yo que, además de los beneficios ya conocidos del chocolate negro, comer trufas con crema de coco son la medicina de última generación que necesitas, convirtiéndolas en la caballería que necesitamos para rescatarnos de caer en viejos hábitos cuando la necesidad de algo dulce apremia para acompañar un café o el té de la tarde.

Ingredientes
120gr de crema de coco (no leche de coco)
300gr de chocolate negro al 60%
1 cucharadita de café instantáneo
1 cucharadita de vainilla líquida
1 cucharada de aceite de coco
1 1/16 cucharadita de sal marina
2 cucharadas de cacao en polvo, 4 cucharadas de coco rallado o cualquier tipo de fruto seco tostado y triturado (almendras, maní, avellanas o el que más te guste)
Preparación
Pica en trocitos pequeños el chocolate, colócalo sobre un tazón pyrex, agrega el resto de los ingredientes y ponlos sobre una olla con unos 3 dedos de agua caliente a baño maría sobre un fuego bajo. Es importante que el fondo del tazón que contiene el chocolate no toque directamente el agua, para asegurarnos de no quemar el chocolate mientras lo derretimos y calentamos toda la preparación. Mientras se derrite el chocolate ve mezclando suavemente para que se incorporen bien todos los ingredientes; una vez derretido, retíralo del fuego y deja que se enfríe a temperatura ambiente, luego cubre el tazón con papel film (envoplast) y refrigera la mezcla por lo menos 2 ó 3 horas en la nevera para que endurezca.
Para hacer las trufas, coloca sobre un platico hondo el cacao en polvo, el coco o los frutos secos molidos, retira la mezcla de la nevera y con la ayuda de una cuchara de sopa (yo uso una de esas que sirven para colocar las mezclas de galletas o para hacer bolitas de helado pequeña) o una para sacar bolitas de melón, toma porciones del chocolate medianas y ruédalas entre tus manos para formar una bola lo más redonda posible e inmediatamente ruédala por el cacao en polvo, el coco rallado o los frutos secos que hayas elegido, hasta cubrir toda la superficie. Traspasa las trufas ya listas a un envase hermético y refrigéralas. Retira tus trufas de la nevera unos 10 minutos antes de servirlas para que pierdan el frío. Si te parecen que aún están un poco duras, no te angusties, esta mezcla suele ablandarse muy rápido y de seguro mientras sirves el café o el té para acompañarlas ya estarán más suaves. Una vez en la boca se funden muy rápidamente.

Rinde 18-20 trufas

martes, 17 de abril de 2012

Baba Ghannouj… una fuerte contrincante del Hummus



De todas las cremas (dips) de la comida árabe y del medio oriente, para mí esta es una de las más deliciosas, hecha a partir de berenjenas asadas en la hornilla las cuales le aportan un sabor dulce y ahumado, mezcladas con tahine, ajo, aceite de oliva y en muchos de los países árabes donde la hacen, acostumbran incluso a servirla con semillas y el zumo de una granada por encima. En mi mesa nunca falta a la hora de servir unos tentempiés sanos y sabrosos junto con unos triangulitos tostados de pita árabe integral. Puedes untar con ella un sándwich de roast beef o una hamburguesa para darle un toque diferente o complementar una cena tradicional con tabule y kibbe para velada temática del medio oriente. La creencia popular de estos países dice que esta crema es dulce y seductora a tal punto que es difícil resistirse a dejar de comerla y que las mujeres que la consumen regularmente adquieren las mismas características de dulzura y seducción. No sé hasta qué punto esto será del todo cierto lo que sí puedo asegurarte es que no podrás dejar de comerla.
Ingredientes
2 berenjenas medianas
1 diente de ajo
1 cucharadita de tahine (pasta de ajonjolí árabe)
1 cucharadita de zumo de limón
1 cucharadita de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Comino en polvo al gusto (opcional)

Preparación
Lava tus berenjenas y colócalas directamente sobre el fuego en la hornilla de la cocina, sin retirarles la piel. Ásalas hasta que estén bien negritas y luego déjalas reposar unos 10 minutos. Con mucho cuidado retira toda la piel de las mismas, corta el tallo y coloca la pulpa en el procesador de alimentos junto con el resto de los ingredientes. Procesa tu crema hasta obtener una consistencia sedosa pero con algo de textura, trasvásala a un contenedor y refrigérala bien tapadita hasta que la vayas a usar. Al momento de servirla, puedes agregar aceite de oliva por encima de tu crema y espolvorearla con páprika.
Rinde 2 tazas

lunes, 19 de marzo de 2012

Sopa con hongos y legumbres al jerez… reconfortante en cada bocado.



¿Cuántas veces abres la nevera y a pesar de tener comida hecha no te provoca comerte eso? A mí no te imaginas cuántas. En una casa donde siempre se está cocinando previendo ganar tiempo a la hora del almuerzo por lo que muchas veces tengo listo algo en la nevera, hoy me provocaba comer algo distinto, pero sobre todo reconfortante, entonces busqué en mi refrigerador esperando como en una especie de inspiración “divina” a ver qué conseguía y qué podía hacer con ello. Me topé con un contenedor con dos tazas de caldo de carne que había descongelado para otra preparación, unas caraotas blancas precocidas que me sobraron al hacer el antipasto, unos hongos frescos y ajo porro, el cual nunca falta en mi nevera. Que me disculpen los que como yo son seguidores de Mafalda pero que, a diferencia de mí, como a ella no les gusta la sopa, pienso que a la hora de tener hambre (y más que hambre fatiga) y no hay mucha paciencia para esperar, nada es más reconfortante que un plato de sopa caliente, hecho en 15 minutos y acompañado de unas tostadas con queso. Gracias a Dios que también me quedaba un poco de queso de cabra cremoso y unos tomates cherry,  junto al pan integral, por lo cual decidí que mi almuerzo el día de hoy sería una sopita con hongos y caraotas blancas al jerez, acompañado de unas bruschettas de queso de cabra con los tomaticos y orégano fresco. Les digo que el almuerzo quedó estupendo, pero juzguen ustedes si es que yo tenía demasiada hambre o si en realidad, después de prepararla ustedes mismos, vale la pena compartirla. Me encantaría saber cuáles recetas has improvisado y que la compartas con nosotros a través de este blog.
Ingredientes
2 tazas de caldo de res
½ taza de agua
1 taza de hongos frescos en finas láminas
1 taza de caraotas blancas precocidas
1 tallo de ajo porro en rueditas
2 a 3 cucharadas de jerez
Sal y pimienta al gusto
1 cucharada generosa de aceite de oliva
1 cucharada de mantequilla
1 cucharada de ciboulette picadito (opcional)
Preparación
Derrite la mantequilla junto con el aceite de oliva en una cacerolita, agrega el ajo porro y saltéalo por un par de minutos y agrega los hongos, deja que cuezan por unos 8 minutos removiendo de vez en cuando, transcurrido ese lapso agrega el caldo, el agua, el jerez y las caraotas, salpimienta tu sopita y cuécela de 5 a diez minutos más. Sírvela de inmediato con una cucharadita de ciboulette picadito y acompañada de estas deliciosas bruschettas.
Variante: puedes sustituir las caraotas blancas por cebada precocida sólo que en menos cantidad.
Rinde 2 porciones

viernes, 9 de diciembre de 2011

Tortilla de Bacalao… un magnífico sustituto de la Tortilla Española en cualquier celebración



Si hay un platillo que repito a menudo en casa para servir como pasapalos en cualquier celebración, esa es la Tortilla Española de papas, pero en estos tiempos modernos en los que nos cuidamos más y somos más selectivos a la hora de comer, donde procuramos nivelar las comidas llenas de carbohidratos sustituyéndolos por platillos low carb (bajos en carbohidratos) es precisamente en las fiestas donde encontramos mayor problema a la hora de servir aperitivos que sigan estas características y que sean espectaculares a la vista y el gusto. Después de probar con distintas combinaciones de sabores, la tortilla de bacalao rica en proteínas y muy baja en carbohidratos se ha ganado su puesto como el mejor sustituto a la tortilla española. Y aunque el bacalao no es un pescado popular en Venezuela y por lo tanto considerado como costoso, no lo es más que un salmón ahumado o un buen Jamón Serrano, típico de muchos de los platillos que se sirven de abrebocas un casi todas las fiestas o reuniones celebradas en muchas casas. Además los cortes de bacalao empleados para esta tortilla son los más baratos ya que solo utilizamos las piezas que anteceden la cola y que no sirven para ser servidas enteras como filetes o postas que salen de los lomos de este pescado. Por último un dato no menos importante a la hora de preparar cualquier plato de bacalao si te gusta, es desalar todas las piezas que compres apenas llegas a casa y luego congelarlas listas para usar, así podrás disfrutar de él cuando quieras sin necesidad de pasar por la penosa labor de hacerlo de 2 a 3 días antes del momento de preparación de la receta.

Ingredientes
2 trozos de bacalao delgados cercanos a la cola previamente desalados (1 ¾ a 2 tazas de bacalao desmenuzado)
1 cebolla grande cortada en juliana
1 taza de pimentones asados cortados en tiritas y bien escurridos
1 diente de ajo triturado
¼ taza de perejil liso picadito
5 huevos grandes ligeramente batidos con un tenedor
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación
Coloca en una cacerolita tus piezas de bacalao y cúbrelas con agua fría, llévalas al fuego cocínalas por un lapso de 10 minutos, transcurrido el tiempo, cuela el pescado y déjalo enfriar ligeramente para luego con mucho cuidado desmenuzar las piezas en trozos medianos retirando toda la piel y las espinas. Resérvalo. 

Calienta a fuego medio en un sartén mediano de 24 a 25 cm de diámetro el aceite de oliva, agrega las cebollas en juliana y saltéalas por unos 8 minutos hasta que estén transparentes, ahora agrega las lascas de bacalao junto con el ajo triturado y sigue cocinando unos 5 a 8 minutos más, por último agrega el pimentón asado y termina de cocinar tu preparación hasta que quede bien sequita sin ningún tipo de líquido de cocción que te impidan en el futuro que tu tortilla no cuaje por exceso de humedad. Traspasa la preparación a un tazón grande (reserva la sartén tibia sobre fuego bajo, no la laves) y mézclala con el perejil, corrige la sal si te hace falta, según cuanto hayas desalado tu bacalao, y condimenta con pimienta. Por último agrega los huevos batidos y mezcla muy bien hasta que esté todo incorporado.

Engrasa un poquito el sartén de nuevo y regresa esta mezcla, cocina tu tortilla hasta que este apenas dorada por abajo y que se haya cocido al 50%, voltéala para cocerla por el otro lado. Para darle la vuelta a la tortilla los españoles usan un plato de la vajilla diaria de la casa, verás que esa técnica no es tan difícil de realizar y te ahorra el dinero de comprar un sartén doble. Te explico: usando una espátula recorre todo el borde de la tortilla para asegurarte que no esté pegada al sartén, tomas el plato y cubres tu tortilla y con mucho cuidado le das la vuelta para que esta caiga sobre el plato, una vez allí sólo tienes que deslizarla nuevamente al sartén, empujar los bordes hacia adentro para que queden redondeados y terminar de cocerla por esa cara. Una vez lista deslízala con la ayuda de la espátula a un plato limpio de servicio y deja que repose por lo menos unos 15 a 20 minutos antes de cortarla y servirla. 

En casa normalmente la servimos a temperatura ambiente la cual también hace más fácil el proceso de cortarla en bocadillos. Espero que la disfrutes tanto como nosotros y si te quedan algunos bocadillos para el día siguiente, podrás acompañarlos con una ensalada para una comida rápida y ligera. Felices fiestas.

Rinde de 6 a 8 porciones

sábado, 3 de diciembre de 2011

Caldo de Res… amor a primera vista



O fondo de res como es llamado en el lenguaje de los cocineros profesionales, es un caldo hecho a base de huesos de lagarto, hueso blanco o cualquier combinación de ellos previamente tostados en el horno, los cuales le aportan un aroma especial y un color dorado obscuro. Recuerdo que fue una de mis primeras clases práctica cuando empecé a estudiar cocina, quedé prendada de su perfume a tal punto que lo hacía semanalmente con la excusa de practicar desenfrenadamente mi nueva actividad. Mi congelador se llenaba de tal manera de envases plásticos contenedores del preciado líquido que pasábamos semanas después comiendo todo tipo de sopa, risotto, salsa o platillo en cuya receta estuviese citado como ingrediente. Este caldo puede hacerse un domingo en casa tranquilamente sin ocupar tanto tiempo, de hecho picar tus vegetales, colocar los huesos encima y llevarlos a un horno muy caliente para tostarlos te llevará 15 minutos de preparación más una hora de cocción, para luego colocarlo todo en una cacerola grande de sopa, cubrirlo con agua y dejar que se cueza por 3 a 4 horas a fuego bajo mientras tú te dedicas a otra cosa. Aunque muchos libros de alta cocina hablan de clarificar el caldo de res, mediante una segunda cocción a la que se le agregan huevos enteros para que al coagularse las claras atrapen todas la “impurezas” que flotan en él y obtengas un caldo perfectamente cristalino parecido al jugo de manzana estadounidense, la realidad es que en muchos restaurantes no se cumple el proceso de clarificado y a decir verdad, yo ya no lo hago en casa y sigo preparando mis recetas con este rico caldo sin verse afectados el sabor ni la calidad de mis platos, por lo tanto ese será un proceso que te explicaré más adelante para tu cultura general y seas tú el que decida si llevarlo a cabo.
Ingredientes
1, 5 Kg de huesos de res*
1 cebolla grande
1 zanahoria grande
1 tallo de celery con sus hojas
1 tallo de ajo porro completo
1 tallo de cebollín completo
2 dientes de ajo enteros
Unas ramitas de perejil
10 granos de pimienta negra entera
1 hoja de laurel
2 cucharadas colmadas de pasta concentrada de tomate
3 litros de agua
*Usa una mezcla de huesos de res de ser posible que tengan algo de carne aún adherida, yo por ejemplo uso huesos de lagarto y chuleta de res y en algunas ocasiones también lo que llaman hueso blanco, aunque este último por lo general no trae restos de carne. A veces solo uso huesos de lagarto y los compro como ossobuco o lagarto con hueso  retirando parte de la carne que uso para otras preparaciones.

Preparación
Precalienta el horno a 425°F y pica toscamente todos tus vegetales. Sobre una bandeja de hornear coloca la cebolla, el celery, el ajo porro, el ajo, las zanahorias y extiéndelos a lo largo de la misma como en una especie de colchón sobre los cuales irás colocando los huesos de res a medida que los vayas frotando con la pasta concentrada de tomate, hornea tus huesos por 1 hora volteándolos a la mitad de la cocción. Una vez dorados traspasa todo a una cacerola grande y cúbrelos con el agua, agrega el cebollín, la hoja de laurel, el perejil y los granos de pimienta, lleva al primer hervor a fuego fuerte para luego bajar la temperatura al mínimo y dejar que se cueza tu caldo por 3 a 4 horas destapado. Ve retirando de vez en cuando toda la espuma que pueda formarse en la superficie con la ayuda de un cucharón o espumadera.
Una vez listo, cuélalo apretando bien las verduras contra el colador para extraer de ellas el máximo de líquido, permite que se enfríe y llévalo por una noche a la nevera, antes de congelarlo o utilizarlo en tu receta, retira toda la grasa solidificada en la superficie. Congela tu caldo en envases herméticos de diferentes tamaños, para 1 taza, dos tazas o medio litro y también puedes hacerlo en una hielera y disponer de el en cubitos para cuando lo necesites. Si usas el método de la hielera, es recomendable que una vez congelados los saques de las mismas y los almacenes en bolsas herméticas dentro de tu congelador.
Rinde 6 a 8 tazas de caldo
Truco: verás muchas recetas de caldo de res en el cual ponen un saquito llamado bouquet garní lleno de hierbas aromáticas como tomillo, romero entre otras. Compartiré contigo una enseñanza de mi profesor de cocina, si te restringes de colocarlo durante la cocción de tu caldo obtendrás un fondo neutro al cual podrás perfumar después con la hierba o especia que necesites en el momento de utilizarlo en tu receta. Así cuando lo necesito para una sopa de cebolla lo puedo perfumar con tomillo y nuez moscada; y si lo uso para un risotto de hongos los puedo aromatizar con romero o alguna otra hierba o especia. 

jueves, 27 de octubre de 2011

Un tabule sin gluten



Como un tabule sería la mejor descripción que te puedo dar de esta ensaladita, pero a diferencia del original que lleva trigo, esta variante lo sustituye por  lentejas manteniendo intactos en la receta, el tomate, la cebolla, el perejil y la hierbabuena  como ingredientes. Es el acompañante ideal de una comida para llevar junto a un wrap de roast beef y una ensalada a la que, al agregarle un poco de atún enlatado, acompañada de unas tostadas de pan árabe integral con hummus de garbanzos, se vuelve una comida completa refrescante en estos días de calor intenso. Al no contener trigo su contenido de gluten es bajo, lo que lo hace una buena elección en cuanto a las alergias, y sus calorías reducidas lo transforman en un excelente aliado a la hora de cuidar nuestro peso.
Ingredientes
1 taza de lentejas precocidas
1 taza de tomate en cuadritos
1 taza de perejil liso picadito
1 cucharada de hierbabuena picadita
¼ taza de cebolla finamente picada
2 cucharaditas de zumo de limón
4 cucharaditas de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Preparación
Utiliza la receta de caraotas precocidas para cocer tus lentejas. Coloca la cebolla ya picada en un colador sobre un tazón con un poco de sal y déjala reposar una hora para suelte líquido y quitarle un poco el picor. Al cabo de ese lapso lávala para eliminar los residuos de sal. En un tazón grande coloca todos los ingredientes, sazona con sal, pimienta, mezcla bien tu ensalada y refrigérala hasta el momento de servirla.
Puedes omitir la hierbabuena si no te gusta o sustituirla por cilantro picadito, también puedes cambiar la cebolla por cebolla morada la cual tiene un sabor más suave y delicado.
Rinde 4 porciones

No es lo mismo, ni es igual… yogurt con frutas


El yogurt industrial de frutas, incluso el artesanal, está hecho, por lo general, a partir de un licuado de futas (enlatadas en algunos casos) mezclado con un yogurt neutro y dulce, con la promesa de un estupendo sabor y trozos de frutas frescas. Pero por sólo unos minutos más de tu tiempo, puedes obtener mucho más con los mejores trozos de fruta jamás vistos en un yogurt comercial y con los sabores que más te gusten.

Elige un yogurt natural cremoso y de buena calidad, descremado, si estás vigilando tu peso, y la fruta fresca de tu elección. El tiempo que necesitarás para hacerlo será el mismo que te llevará picar la fruta  o una combinación de ellas, endulzar tu yogurt y mezclarlo.  
Anímate a cambiarlo, obtendrás un delicioso yogurt “con frutas” en lugar de un corriente yogurt “de frutas”. Y no dejes de contarme qué tal te fue.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Tomates Confitados... una divina alternativa


Los tomates confitados  tienen una textura más suave y un sabor más delicado que los tomates secos. El sólo contarles cómo hacerlos ya me hace la boca agua, el aroma con que  llenarán tu casa al hornearlos hará de este plato un básico en tu cocina y en tu despensa. Cuando marines tus tomates con la sal y el azúcar para extraer parte del líquido que contienen, agrega la combinación de hierbas y especies que más te guste… ajo y albahaca, tomillo, o hierbas de Provenza y pimienta, o simplemente hacerlos al natural, tu imaginación es el límite. Puedes usarlos para cualquier receta en la que requieras tomates secos. Son deliciosos como parte de un antipasto, con la pasta, el risotto, una ensalada y en unos extraordinarios sandwichs.

Ingredientes
24 tomates
8 dientes de ajos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de azúcar
1/8 taza de aceite de oliva
½ cucharada de hierbas de Provenza
Aceite de oliva adicional para la cocción y para almacenarlos (opcional)
Preparación
Pica en cuartos tus tomates, no los peles, retira el corazón con las semillas y descártalas, pela los dientes de ajo y pícalos en tiritas. Coloca tus cuñas en un bowl grande, agrega la sal, el azúcar, el ajo, el aceite, las especias y mézclalo todo muy bien. Cubre tu bowl con papel plástico y refrigéralos por 24 horas.

Transcurrido este tiempo, saca tus tomates y deja que tomen temperatura ambiente. Pasa las cuñas junto con los ajos a otro bowl y descarta el líquido de maceración. Precalienta el horno a 300°F y engrasa ligeramente dos bandejas de hornear, puedes o no forrarlas con papel de aluminio o colocar un silpat sobre ellas, si lo tienes no te hace falta engrasar la bandeja de hornear. Distribuye los tomates, con la piel hacia abajo, sobre las bandejas y sobre ellos, los ajos. Puedes verter opcionalmente un hilito de aceite de oliva antes de meterlos al horno.
Cuece tus tomates por aproximadamente 2 horas, apaga el horno y deja que se enfríen dentro de él. Una vez fríos traspásalos a un envase o frasco hermético, y si lo deseas, agrega un poquito más de aceite de oliva sobre ellos, esto permite que se conserven por más tiempo en tu nevera. Ahora sólo tienes que preparar con ellos tu receta favorita.

Rinde  1 a 1½ frascos medianos (como el de mayonesa) aproximadamente





Una Mousse de Chocolate rica en proteinas


Mi esposo es un chocohólico sin remedio y en 19 años que llevamos juntos, me contagié de su adicción por el chocolate. Pensando en él, y en cómo sacar el mejor partido a nuestra desmedida afición por este preciado manjar, creé esta receta de mouse de chocolate. Es una forma deliciosa de comerlo obteniendo lo mejor de sí, con un mejor balance de ingredientes. Este postre alto en proteínas y bajo en grasas, con una aparente textura sólida, pero fundente al paladar, es una muestra que podemos seguir disfrutando de uno de los más preciados platos de la pastelería mundial. Una receta tan fácil de hacer que cualquier cocinero principiante podrá servirlo después de una deliciosa comida,como un final perfecto.
Ingredientes
180 gr de chocolate semiamargo en chips o en barra picadito
20 gr de proteína de soya
¾ taza de agua caliente
½  cucharadita de gelatina sin sabor
3 claras de huevo
1 cucharadita de café instantáneo
1 cucharada de splenda
2 cucharadas de yogurt natural descremado*
Preparación
Mezcla en una licuadora el agua caliente, el splenda y la proteína de soya unos segundos hasta que esta se disuelva. Agrega la gelatina, el café instantáneo y el chocolate, licúa hasta que todo el chocolate se derrita y la preparación se vuelva una crema sedosa y lisa; espera que enfríe un poco y agrega las claras, acciona la máquina por un minuto hasta que estén bien incorporadas y tengas una mezcla ligeramente espumosa. Pasa la preparación a un bowl, y mezcla el yogurt utilizando un batidor de alambre para distribuirlo bien. Es importante que la mezcla esté a temperatura ambiente a la hora de agregar el yogurt. Por último, reparte la preparación en 4 moldes de ½ taza de capacidad ó 6 tacitas de 3 oz (si quieres bajar de peso) y refrigera tu mouse por lo menos 2 horas antes de servirlo.
tacita de 3 oz.


Truco: si preparas tu mousse con un día de anterioridad, obtendrás un sabor más intenso a chocolate, como resultado de la adecuada infusión de tu ingrediente estrella con los demás ingredientes de la preparación.
*El yogurt natural que uso para esta preparación es cremoso, con la textura similar a la de la crema batida, si utilizas un yogurt líquido tendrás una mezcla menos firme y si utilizas un yogurt firme no tendrás la humedad y cremosidad que necesitas, además de que te será difícil mezclarlo bien con tu preparación, obteniendo pequeñas partículas de yogurt nadando en tu mouse.
Rinde 4  a 6 porciones 

Pimentones asados


El pimentón asado es uno de los vegetales precocidos más utilizados en la cocina a la hora de preparar distintos platos. En el mercado los puedes conseguir ya listos de muchas maneras, conservados en aceite, en vinagre, enlatados o en frascos, incluso aliñados con ajo. También puedes conseguirlos de dos variedades, pimientos morrones y pimientos de piquillo, este último, es una variedad española de pimentones, o pimientos como ellos los llaman, que acá en Venezuela no los puedes conseguir frescos en crudo.
En esta oportunidad, una vez más, te propongo que hagas tu mismo tus pimentones morrones asados en casa, son deliciosos y fáciles de hacer, para lo cual te ofrezco dos métodos. Puedes elegir distintos colores como los verdes, rojos o amarillos o combinarlos para un platillo colorido, además de variar la forma de conservarlos.
El primero es asarlos en el horno, método más cómodo si vas a cocer una gran cantidad. Para ello sólo tienes que lavar bien tus pimentones, colocarlos sobre una bandeja de hornear, opcionalmente envuelta en papel aluminio para facilitar su limpieza, y asarlos a 400°F hasta que aparezcan manchas ennegrecidas en su piel y se arruguen un poco. El tiempo de cocción varía de acuerdo al horno, pero es aproximadamente 30 minutos. Es conveniente que les des la vuelta a la mitad de la cocción, para que se cuezan uniformemente. Una vez listo, apaga el horno y mantenlos ahí, con la puerta cerrada, por un ratito hasta que enfríen un poco, el vapor que se crea en el horno te facilitará la tarea a la hora de retirarles la piel.



El segundo método es quemarlos directamente en la hornilla, más apropiado si haces una pequeña cantidad. Este opción es bastante rápida, además le da un ligero sabor ahumado y más carácter a tus pimentones. Para asarlos en la hornilla de la cocina, lava tus pimentones y colócalos sobre el fuego girándolos a medida que se va quemando la piel y se pone bien negrita, como la ceniza. Una vez estén bien negros por todos sus lados, pásalos a un bowl aún calientes y tápalos con papel plástico, papel de aluminio o un plato, si así lo prefieres, y déjalos enfriar un poco, igual que en el horno, el vapor que se forma al dejarlos reposar un ratito te ayudara a retirar la piel más fácilmente.







Por último, ya sea el método que hayas elegido para cocerlos, pela tus pimentones, ábrelos sobre un plato y retira el corazón de los mismos, las venas y todas las semillas que hay en el interior. No descartes el líquido o jugo que mana de los pimientos, cuélalo si tiene algún residuo de piel o semillas e intégralo al frasco o envase donde decidas conservarlos. Refrigéralos y utilízalos en tu receta preferida en la que necesites pimentones asados.

Hummus de Caraotas Negras

Es una deliciosa y nutritiva crema vegetal hecha a partir de legumbres y tahine, una pasta de ajonjolí muy usada en la comida del medio oriente. Es el ingrediente perfecto para combinar en tus sandwichs o, como una salsa para acompañar tus tostadas en una simple merienda. Puedes variar tu hummus cambiando las caraotas negras por caraotas blancas o rojas, lentejas o hacerlo con garbanzos como se hace tradicionalmente en la cocina árabe. Si te gusta el comino en plovo puedes agregarlo a la receta a la hora de procesar tu hummus, eso también es tradicional de esta crema de granos. Cuando la sirvas como un dip en tus reuniones decóralo con un poquito de aceite de oliva, páprika y una ramita de perejil, sírvelo con unas ricas tostaditas de tortilla bimbo diet integral, pan pita del arabito integral o casabitos.



Ingredientes
1 taza de caraotas negras precocidas y escurridas*
1 diente de ajo
1 cucharada de Tahine
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de jugo de limón
3 cucharadas de agua
sal al gusto
Preparación
En un procesador de alimentos coloca las caraotas negras junto con el resto de los ingredientes y procésala hasta obtener una crema, pero no lo suficiente para que quede lisa y sin fibra. Refrigera tu hummus hasta por dos semanas.
Rinde 1 taza

Mayonesa de Albahaca


Esta variedad de mayonesa también la utilizo mucho con el carpaccio, sustituyendo así  la albahaca picada que le coloco por encima. Es deliciosa en un sándwich capressa con queso mozzarella y tomates confitados o con uno relleno de antipasto mediterráneo, para no hablar cuando la utilizas como salsa para acompañar unos camarones o carne a la parrilla. La albahaca que me gusta utilizar es la de hierbas gourmet que ya viene en bolsita, aunque es poca cantidad en comparación con los ramitos que vende el mercado, son hojas seleccionadas impecables, es muy práctico y fácil de conservar.
Ingredientes
1 huevo entero crudo
1 diente de ajo
½ cucharadita de vinagre de vino blanco
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de mostaza de Dijon
¾ taza de aceite de canola
¼ taza de aceite de oliva
El jugo de medio limón
Pimienta al gusto
15 gr de hojas de albahaca
Preparación
Pica el diente de ajo por la mitad y extrae la parte central, agrégalo al procesador o al vaso de la licuadora junto con  el huevo crudo, el vinagre de vino blanco, el jugo de limón, la mostaza, la sal y la pimienta. Licua hasta obtener una mezcla homogénea, luego con la licuadora en marcha deja caer en forma de hilo el aceite de canola y mezcla hasta obtener la consistencia de una mayonesa. Una vez lista agrega las hojas de albahaca y vuelve a encender la máquina, ahora vierte en forma de hilo un poquito de aceite de oliva hasta obtener de nuevo la consistencia y se trituren todas las hojas.

Rinde aprox. 1 ½ a 2 tazas

Mayonesa


 La mayonesa ingrediente indispensable en toda nevera es base de muchas preparaciones. Esta salsa sedosa resultado de una emulsión entre las yemas de huevo y aceite es de fácil preparación y deliciosa. Combínala con lo que más te guste con la certeza que te comerás una salsa de primera. Juega cambiando algunos ingredientes, sustituye la mostaza de Dijon por mostaza a la antigua y tendrás una mayonesa con textura o utiliza una mezcla de aceite de oliva y canola para una mayonesa de sabor aceitunado. En esta receta yo sustituyo las yemas de huevo de su preparación original por un huevo entero para obtener una salsa más ligera en cuanto a grasa se refiere. Puedes conservarla bien hasta por dos semanas debido a al vinagre, al limón y al aceite que son conservantes naturales sin necesidad se usar ningún preservativo.


Ingredientes
1 huevo entero crudo
½ cucharadita de vinagre de vino blanco
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de mostaza de Dijon
¾ a 1 taza de aceite de canola
El jugo de medio limón
Pimienta al gusto
Preparación
Agrega el huevo crudo al procesador o al vaso de la licuadora junto con  el vinagre de vino blanco, el jugo de limón, la mostaza, la sal y la pimienta. Licua hasta obtener una mezcla homogénea, luego con la licuadora en marcha deja caer en forma de hilo el aceite de canola y mezcla hasta obtener la consistencia de una mayonesa.
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