Mostrando entradas con la etiqueta básicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta básicos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de marzo de 2016

Panquecas de yogurt con proteína…un rico comienzo para los días del fin de semana

Una de las cosas que más extrañaba cuando me ponía a “dieta” era un rico desayuno con panquecas, esos que eran súper abundantes llenos de harina de trigo y altos en azúcar, pero eso ya no es un problema. Cuando uno aprende a cocinar para un programa de salud donde buscas hacer más que una dieta, cambiar cosas en tu metabolismo y poder reiniciarlo, también cambian mucho los gustos y las necesidades que creías que tu cuerpo necesitaba. Una vez que empecé a sentir los cambios en mi organismo y a sentirme mejor que nunca comiendo cosas muy ricas sin agredir mi cuerpo, mi mente comenzó como loca a imaginar cambios en recetas tradicionales y llevar a cabo muchos experimentos divertidos para transformarlas en un platillo sabroso y saludable. Atrévete a jugar con tu comida, verás que la mayoría de las veces obtendrás platos muy buenos que te podrás comer y no tirarlos a la basura, además aprenderás muchísimo en el camino y abrirás tu mente a sabores nuevos.
Empieza por cambios sencillos como el caso de estas panquecas, en mi receta original utilizaba suero de leche, harina de trigo todo uso, azúcar, ralladura de limón, huevos y vainilla; como topping normalmente usaba mantequilla y syrup de maple de mala calidad, es decir, lo tradicional. Sustituí la harina de trigo por proteína en polvo, el suero de leche por yogurt griego, el azúcar por pasta de dátiles y mantuve el resto de mis ingredientes, en cuanto al topping cambié la mantequilla normal por mantequilla de almendras y el syrup artificial lleno de productos nocivos por miel de buena calidad. El cambio en esta receta es relativamente pequeño, pero de mucha importancia para el organismo y sobre todo como aprendizaje para las transformaciones en las recetas por venir.

Ingredientes
1 huevo
¼ taza de yogurt griego
2 cucharadas de proteína en polvo
¼ cucharadita de polvo de hornear
1 cucharadita de pasta de dátiles
½ cucharadita de vainilla
½ cucharadita de ralladura de limón
2 cucharaditas de aceite de coco + un poco para engrasar la plancha o sartén
Una pizca de sal marina
1 1/2 cucharadita de mantequilla de almendras
1 cucharadita e miel

Preparación
 Mezcla todos los ingredientes en un tazón y deja que tu mezcla repose unos 5 minutos, mientras se calienta bien la plancha o sartén de teflón donde harás tus panquecas. Ahora, sobre fuego medio bajo, engrasa con un poquito de aceite de coco la superficie de tu plancha y esparce un tercio de la mezcla; cocina por unos minutos hasta que empiecen a formarse agujeritos en la parte superior y estén doraditas, dales la vuelta y cocina por el otro lado hasta que estén doraditas también por ese lado y retíralas del fuego. Sirve tus panquecas con media cucharadita de mantequilla de almendras por unidad y una cucharadita de miel para el total de las panquecas.


Rinde 3 panquecas medianas (1 porción)

lunes, 29 de febrero de 2016

Pasta de dátiles… un edulcorante natural con las aventuras de las mil y una noche en su espalda

Si les cuento que hasta hace un mes para mí el dátil no era una de las frutas deshidratadas que consumía, es más, las veces que los probé fue en épocas navideñas, siempre integrados en tortas negras llenas de especies, y en algunos casos, dentro de alguna cesta llena de productos especiales y lujosos que le obsequiaban a algún conocido como regalo de navidad de una empresa de la cual era cliente.
Hasta ahora no sabía que es la fruta de una palmera, la cual no la deshidratan con azúcar ni sulfitos como muchas otras, sino que se seca directamente en la mata antes de ser recolectada y que, además, es considerada alimento básico en los países del Magreb (adaptación al español del árabe que significa “lugar por donde se pone el sol”, el poniente, la parte más occidental del Mundo Árabe, correspondiente a la región del Norte de África que comprende países como Marruecos, Túnez y Argelia) donde las tribus nómadas en sus largos viajes por los desiertos podían transportarlos fácilmente por su tamaño y sobrevivir por su carga energética. Los Dátiles forman parte de la cultura islámica y están ligados al Ramadán donde la tradición habla que el Profeta del Islam rompía el ayuno con un dátil, como símbolo de austeridad. Fueron los árabes los que extienden el uso y el cultivo de estos frutos de la palmera datilera por todo el mediterráneo, aprovechándolos en cualquier preparación dulce o salada, tanto en la alimentación diaria como en la medicina natural.
Pero como el que busca encuentra, investigando para mi recetario digital en el que estoy trabajando con la Dra. Lima, descubrí que gracias a su dulzor es un buen sustituto del azúcar, convirtiéndose en un edulcorante natural que además aporta fibra, potasio y fósforo, siendo cada vez más utilizado por las últimas tendencias de alimentación saludable. Además, esta pasta es también el sustituto perfecto para cualquier mermelada y combina extraordinariamente con el queso de cabra y algunos quesos madurados, por lo que puede ser un complemento ideal para cualquier mesa de quesos que compartas con tus invitados.

Ingredientes
250gr de dátiles sin semillas
2/3 taza de agua
Preparación
Coloca los dátiles en una taza pyrex bien compactados hacia el fondo, cúbrelos con el agua y caliéntalos por 2 ó 3 minutos en el microondas. Retíralos del horno y déjalos en el agua caliente por un lapso de 3 horas.
Pásalos al procesador junto con el agua y procesa hasta obtener una pasta suave y untable con la consistencia de una mermelada o jalea espesa. Envásala en un frasco de vidrio y mantenla siempre en la nevera. Tiende a obscurecerse un poco con los días, es normal.
Rinde 1 a 1,5 tazas
Tamaño de la porción: 1 cucharadita (5gr)

jueves, 22 de marzo de 2012

Antipasto de caraotas mixtas… una relación ganar-ganar



La forma más sencilla y económica de agregarle valor nutricional a tus comidas diarias definitivamente es incluir las legumbres como una fuente sana de proteínas. Puedes disfrutarlas solitas con un poquito de aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta; hacer de ellas un antipasto más diverso agregando ajo, perejil, además se hace en un dos por tres. Si no tienes caraotas precocidas y pimentones asados en la nevera, lo cual sería un poco más sano y sin tantos conservantes, puedes comprarlos enlatados y con simplemente con mezclar todo en un tazón tendrás un platillo donde el que ganas eres tú. Yo por mi parte siempre cuento con este antipasto en la nevera, si es hora de almuerzo y no he cocinado aún lo mezclo con un tomatico, aguacate y un atún enlatado, un huevo cocido o queso de cabra. Agrega otras legumbres como lentejas, garbanzos o incluso mezcla las caraotas blancas con negras y obtén lo que llamamos en Venezuela una combinación dominó, el límite de colores y sabores puede ser infinito, sólo deja volar tu imaginación para que te lleve a lugares que aún no has conocido.
Ingredientes
½ tazas de caraotas blancas precocidas
½ tazas de carotas rojas precocidas
1 pimentón asado en julianas finas
1 diente de ajo pequeño finamente picado
½ cucharadita de perejil liso picadito
Sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre de vino blanco al gusto.
Puedes sustituir el vinagre de vino por un buen vinagre balsámico y además agregar albahaca y orégano fresco o seco.
Preparación
Mezcla todo en un tazón y guárdalo en un recipiente hermético o un lindo frasco de vidrio con tapa en tu nevera. Bien conservado con la ayuda del aceite y el vinagre tu antipasto puede durarte por lo menos una semana en el refrigerador.
Rinde 3 tazas

Puedes acompañar el roast beef o la tortilla d bacalao con este delicioso antipasto

sábado, 3 de diciembre de 2011

Caldo de Res… amor a primera vista



O fondo de res como es llamado en el lenguaje de los cocineros profesionales, es un caldo hecho a base de huesos de lagarto, hueso blanco o cualquier combinación de ellos previamente tostados en el horno, los cuales le aportan un aroma especial y un color dorado obscuro. Recuerdo que fue una de mis primeras clases práctica cuando empecé a estudiar cocina, quedé prendada de su perfume a tal punto que lo hacía semanalmente con la excusa de practicar desenfrenadamente mi nueva actividad. Mi congelador se llenaba de tal manera de envases plásticos contenedores del preciado líquido que pasábamos semanas después comiendo todo tipo de sopa, risotto, salsa o platillo en cuya receta estuviese citado como ingrediente. Este caldo puede hacerse un domingo en casa tranquilamente sin ocupar tanto tiempo, de hecho picar tus vegetales, colocar los huesos encima y llevarlos a un horno muy caliente para tostarlos te llevará 15 minutos de preparación más una hora de cocción, para luego colocarlo todo en una cacerola grande de sopa, cubrirlo con agua y dejar que se cueza por 3 a 4 horas a fuego bajo mientras tú te dedicas a otra cosa. Aunque muchos libros de alta cocina hablan de clarificar el caldo de res, mediante una segunda cocción a la que se le agregan huevos enteros para que al coagularse las claras atrapen todas la “impurezas” que flotan en él y obtengas un caldo perfectamente cristalino parecido al jugo de manzana estadounidense, la realidad es que en muchos restaurantes no se cumple el proceso de clarificado y a decir verdad, yo ya no lo hago en casa y sigo preparando mis recetas con este rico caldo sin verse afectados el sabor ni la calidad de mis platos, por lo tanto ese será un proceso que te explicaré más adelante para tu cultura general y seas tú el que decida si llevarlo a cabo.
Ingredientes
1, 5 Kg de huesos de res*
1 cebolla grande
1 zanahoria grande
1 tallo de celery con sus hojas
1 tallo de ajo porro completo
1 tallo de cebollín completo
2 dientes de ajo enteros
Unas ramitas de perejil
10 granos de pimienta negra entera
1 hoja de laurel
2 cucharadas colmadas de pasta concentrada de tomate
3 litros de agua
*Usa una mezcla de huesos de res de ser posible que tengan algo de carne aún adherida, yo por ejemplo uso huesos de lagarto y chuleta de res y en algunas ocasiones también lo que llaman hueso blanco, aunque este último por lo general no trae restos de carne. A veces solo uso huesos de lagarto y los compro como ossobuco o lagarto con hueso  retirando parte de la carne que uso para otras preparaciones.

Preparación
Precalienta el horno a 425°F y pica toscamente todos tus vegetales. Sobre una bandeja de hornear coloca la cebolla, el celery, el ajo porro, el ajo, las zanahorias y extiéndelos a lo largo de la misma como en una especie de colchón sobre los cuales irás colocando los huesos de res a medida que los vayas frotando con la pasta concentrada de tomate, hornea tus huesos por 1 hora volteándolos a la mitad de la cocción. Una vez dorados traspasa todo a una cacerola grande y cúbrelos con el agua, agrega el cebollín, la hoja de laurel, el perejil y los granos de pimienta, lleva al primer hervor a fuego fuerte para luego bajar la temperatura al mínimo y dejar que se cueza tu caldo por 3 a 4 horas destapado. Ve retirando de vez en cuando toda la espuma que pueda formarse en la superficie con la ayuda de un cucharón o espumadera.
Una vez listo, cuélalo apretando bien las verduras contra el colador para extraer de ellas el máximo de líquido, permite que se enfríe y llévalo por una noche a la nevera, antes de congelarlo o utilizarlo en tu receta, retira toda la grasa solidificada en la superficie. Congela tu caldo en envases herméticos de diferentes tamaños, para 1 taza, dos tazas o medio litro y también puedes hacerlo en una hielera y disponer de el en cubitos para cuando lo necesites. Si usas el método de la hielera, es recomendable que una vez congelados los saques de las mismas y los almacenes en bolsas herméticas dentro de tu congelador.
Rinde 6 a 8 tazas de caldo
Truco: verás muchas recetas de caldo de res en el cual ponen un saquito llamado bouquet garní lleno de hierbas aromáticas como tomillo, romero entre otras. Compartiré contigo una enseñanza de mi profesor de cocina, si te restringes de colocarlo durante la cocción de tu caldo obtendrás un fondo neutro al cual podrás perfumar después con la hierba o especia que necesites en el momento de utilizarlo en tu receta. Así cuando lo necesito para una sopa de cebolla lo puedo perfumar con tomillo y nuez moscada; y si lo uso para un risotto de hongos los puedo aromatizar con romero o alguna otra hierba o especia. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Flaquitas


Estas bases para enrolladitos, al que yo llame flaquitas, no es más que un huevo batido hecho en una plancha, similar a una omelete y la cual viene a sustituir una crepe hecha con harina. Es perfecta para hacer unos wraps rellenos de lo que más te guste, además puedes agregarle al huevo cualquier especia, hierba aromática o sofrito, para conseguir unas flaquitas muy coloridas y de distintos contrastes de sabores. Son perfectas frías, lo cual, lo hace muy conveniente para hacer pasapalos o una deliciosa merienda para llevar. Puedes desayunar con ella, quedan muy ricas con requesón de cabra natural y mermelada de frutos silvestre (fresa, mora, frambuesa o una mezcla de ellas) y si la usas como crepe dulce, en vez de agregar sal al momento de batir el huevo cambia por azúcar.

Para hacer cada flaquita necesitas un huevo, sal y pimienta solamente. A menos que hayas decidido agregar otro ingrediente adicional, como yo en estas fotos, al cual le agregue ciboulette, una especie de cebollín pequeño y más delicado. Aplica el aceite con un papel absorbente a un sartén y caliéntalo, yo utilizo uno cuadrado pequeño, para que al enrollar mi flaquita, tenga el mismo tamaño por todos sus lados. Cocina hasta que esté ligeramente dorada, dale la vuelta y cocina unos segundos por el otro lado. Retírala del sartén y repite deja que repose hasta que este fría antes de rellenarla.











Tomates Confitados... una divina alternativa


Los tomates confitados  tienen una textura más suave y un sabor más delicado que los tomates secos. El sólo contarles cómo hacerlos ya me hace la boca agua, el aroma con que  llenarán tu casa al hornearlos hará de este plato un básico en tu cocina y en tu despensa. Cuando marines tus tomates con la sal y el azúcar para extraer parte del líquido que contienen, agrega la combinación de hierbas y especies que más te guste… ajo y albahaca, tomillo, o hierbas de Provenza y pimienta, o simplemente hacerlos al natural, tu imaginación es el límite. Puedes usarlos para cualquier receta en la que requieras tomates secos. Son deliciosos como parte de un antipasto, con la pasta, el risotto, una ensalada y en unos extraordinarios sandwichs.

Ingredientes
24 tomates
8 dientes de ajos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de azúcar
1/8 taza de aceite de oliva
½ cucharada de hierbas de Provenza
Aceite de oliva adicional para la cocción y para almacenarlos (opcional)
Preparación
Pica en cuartos tus tomates, no los peles, retira el corazón con las semillas y descártalas, pela los dientes de ajo y pícalos en tiritas. Coloca tus cuñas en un bowl grande, agrega la sal, el azúcar, el ajo, el aceite, las especias y mézclalo todo muy bien. Cubre tu bowl con papel plástico y refrigéralos por 24 horas.

Transcurrido este tiempo, saca tus tomates y deja que tomen temperatura ambiente. Pasa las cuñas junto con los ajos a otro bowl y descarta el líquido de maceración. Precalienta el horno a 300°F y engrasa ligeramente dos bandejas de hornear, puedes o no forrarlas con papel de aluminio o colocar un silpat sobre ellas, si lo tienes no te hace falta engrasar la bandeja de hornear. Distribuye los tomates, con la piel hacia abajo, sobre las bandejas y sobre ellos, los ajos. Puedes verter opcionalmente un hilito de aceite de oliva antes de meterlos al horno.
Cuece tus tomates por aproximadamente 2 horas, apaga el horno y deja que se enfríen dentro de él. Una vez fríos traspásalos a un envase o frasco hermético, y si lo deseas, agrega un poquito más de aceite de oliva sobre ellos, esto permite que se conserven por más tiempo en tu nevera. Ahora sólo tienes que preparar con ellos tu receta favorita.

Rinde  1 a 1½ frascos medianos (como el de mayonesa) aproximadamente





Pimentones asados


El pimentón asado es uno de los vegetales precocidos más utilizados en la cocina a la hora de preparar distintos platos. En el mercado los puedes conseguir ya listos de muchas maneras, conservados en aceite, en vinagre, enlatados o en frascos, incluso aliñados con ajo. También puedes conseguirlos de dos variedades, pimientos morrones y pimientos de piquillo, este último, es una variedad española de pimentones, o pimientos como ellos los llaman, que acá en Venezuela no los puedes conseguir frescos en crudo.
En esta oportunidad, una vez más, te propongo que hagas tu mismo tus pimentones morrones asados en casa, son deliciosos y fáciles de hacer, para lo cual te ofrezco dos métodos. Puedes elegir distintos colores como los verdes, rojos o amarillos o combinarlos para un platillo colorido, además de variar la forma de conservarlos.
El primero es asarlos en el horno, método más cómodo si vas a cocer una gran cantidad. Para ello sólo tienes que lavar bien tus pimentones, colocarlos sobre una bandeja de hornear, opcionalmente envuelta en papel aluminio para facilitar su limpieza, y asarlos a 400°F hasta que aparezcan manchas ennegrecidas en su piel y se arruguen un poco. El tiempo de cocción varía de acuerdo al horno, pero es aproximadamente 30 minutos. Es conveniente que les des la vuelta a la mitad de la cocción, para que se cuezan uniformemente. Una vez listo, apaga el horno y mantenlos ahí, con la puerta cerrada, por un ratito hasta que enfríen un poco, el vapor que se crea en el horno te facilitará la tarea a la hora de retirarles la piel.



El segundo método es quemarlos directamente en la hornilla, más apropiado si haces una pequeña cantidad. Este opción es bastante rápida, además le da un ligero sabor ahumado y más carácter a tus pimentones. Para asarlos en la hornilla de la cocina, lava tus pimentones y colócalos sobre el fuego girándolos a medida que se va quemando la piel y se pone bien negrita, como la ceniza. Una vez estén bien negros por todos sus lados, pásalos a un bowl aún calientes y tápalos con papel plástico, papel de aluminio o un plato, si así lo prefieres, y déjalos enfriar un poco, igual que en el horno, el vapor que se forma al dejarlos reposar un ratito te ayudara a retirar la piel más fácilmente.







Por último, ya sea el método que hayas elegido para cocerlos, pela tus pimentones, ábrelos sobre un plato y retira el corazón de los mismos, las venas y todas las semillas que hay en el interior. No descartes el líquido o jugo que mana de los pimientos, cuélalo si tiene algún residuo de piel o semillas e intégralo al frasco o envase donde decidas conservarlos. Refrigéralos y utilízalos en tu receta preferida en la que necesites pimentones asados.

Grillando Berenjenas y Calabacines


Estos maravillosos vegetales los puedes preparar casi de cualquier modo pero, en esta oportunidad, comparto contigo una de las formas que más me gusta… grillados. A partir de este punto los utilizo tal como salen del grill o plancha, como acompañante de mis platos favoritos, solitos con un poquito de mayonesa de aceite de oliva; con aceite, vinagre balsámico sal y pimienta a maneras de un carpaccio de vegetales, o los uso como base o ingrediente en otra preparación.
Para grillarlos, rebana finamente tus berenjenas y calabacines, puedes hacerlo de manera longitudinal, es decir a lo largo o, como puedes ver en la fotografía, en ruedas transversalmente. Seguidamente rocíalas con aceite de oliva y llévalas al grill o plancha bien caliente, previamente engrasada con un papel de cocina, y un poquito de aceite para que no se peguen. Rocía de nuevo con un poquito de aceite, si no lo hiciste anteriormente por ambos lados.


Si estas usando un grill, puedes darle un acabado muy bonito a la vista a tus vegetales, cruzando las marcas en forma de red. Para eso pon tus rebanadas a grillar, dale la vuelta de manera que las marcas queden en el mismo sentido de ambos lados, luego vuelve a voltear tus vegetales rotándolos 90° para que ahora las marcas queden horizontalmente. Por último vuelve a voltearlos de manera que queden otra vez horizontalmente por ambos lados, guíate con las fotografías. Esta manera de grillarlos da un poco más de trabajo, pero bien vale la pena cuando ves tus vegetales bien presentados, los convierte en un plato mucho más apetitoso.


Si cuentas con poco tiempo o no tienes mucha paciencia para grillarlos, puedes hacerlos en una plancha recta o budare, o también en el horno, sobre una bandeja de hornear, sólo tienes que darle vuelta una vez para cocer por ambos lados.

Mayonesa


 La mayonesa ingrediente indispensable en toda nevera es base de muchas preparaciones. Esta salsa sedosa resultado de una emulsión entre las yemas de huevo y aceite es de fácil preparación y deliciosa. Combínala con lo que más te guste con la certeza que te comerás una salsa de primera. Juega cambiando algunos ingredientes, sustituye la mostaza de Dijon por mostaza a la antigua y tendrás una mayonesa con textura o utiliza una mezcla de aceite de oliva y canola para una mayonesa de sabor aceitunado. En esta receta yo sustituyo las yemas de huevo de su preparación original por un huevo entero para obtener una salsa más ligera en cuanto a grasa se refiere. Puedes conservarla bien hasta por dos semanas debido a al vinagre, al limón y al aceite que son conservantes naturales sin necesidad se usar ningún preservativo.


Ingredientes
1 huevo entero crudo
½ cucharadita de vinagre de vino blanco
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de mostaza de Dijon
¾ a 1 taza de aceite de canola
El jugo de medio limón
Pimienta al gusto
Preparación
Agrega el huevo crudo al procesador o al vaso de la licuadora junto con  el vinagre de vino blanco, el jugo de limón, la mostaza, la sal y la pimienta. Licua hasta obtener una mezcla homogénea, luego con la licuadora en marcha deja caer en forma de hilo el aceite de canola y mezcla hasta obtener la consistencia de una mayonesa.

Caldo de Mariscos… un tesoro en el congelador


Para incrementar nuestras herramientas como cocineros es de mucha utilidad aprender primero cosas básicas que mejoraran y llevaran a otro nivel nuestros platos finales, el objetivo de cualquier caldo, si te tomas el trabajo de prepararlo, es enriquecer potenciando los sabores y dándole profundidad a tu receta. Inténtalo y verás recompensado el esfuerzo de tu trabajo, además de que muchos de ellos son realizados con ingredientes como huesos y conchas que seguramente descartarías sin tener el conocimiento para  aprovecharlos. Con este caldito de mariscos hecho a partir de las conchas y cabezas de tus camarones o langostinos puedes realizar muchísimas recetas desde una rica crema de mariscos, una sopa fosforera, risottos, paellas, además de salsas y muchos más. El truco para tener siempre de este aromático fondo en tu congelador es aprovechar el día que llegan frescos a tu mercado de costumbre, comprar una cantidad considerable de camarones, pedir ayuda a una persona amiga o a un familiar para pelarlos si lo prefieres y preparar una gran olla de caldo con las conchas, para luego de haberse enfriado dividirlo en porciones y congelarlo, así otro día que lo necesites lo tendrás a mano y si ya no te quedan camarones limpios no importa porque puedes comprarlos ya limpios y utilizarlos en tu receta. Otra solución que aplico, sobre todo cuando no puedo disponer de tanto tiempo y de dinero extra para compra una gran cantidad, es que cada vez que compro camarones enteros, los pelo y todas esas conchitas las voy guardando en una bolsa en el congelador, cuando ya tengo una cantidad considerable o se me ha agotado mi fondo de mariscos, simplemente las descongelo y preparo más caldo. Espero que disfrutes del sabor de esta sencilla receta como yo he disfrutado de compartirla contigo, no dudes en escribirme si tienes alguna duda o sugerencia que a tu criterio pueda mejorarla para beneficio de todos.
Ingredientes
1 kg de conchas y cabezas de camarón o langostinos
1 zanahoria grande
3 tallos de celery, 2 de ellos despojado de las hojas
2 tallos de perejil liso
1 ajo porro grande
3 dientes de ajo
1 cebolla mediana
2 ajíes dulces
150 ml de brandy
150 ml de vino blanco seco
2 litros de agua
2 hojas de laurel pequeñas
10 a 12 granos de pimienta negra entera
2 cucharadas de pasta concentrada de tomate
4 cucharadas de aceite de oliva
Un poquito de sal y pimienta molida
Preparación
Escurre bien las conchas de tus camarones para que no agreguen agua a la olla al momento de dorar las conchas. En una olla grande para sopa, calienta el aceite de oliva pica toscamente tus vegetales e incorpóralos al aceite, saltéalos durante un par de minutos y agrega las conchas de los camarones, remuévelos para mezclarlos con tus vegetales y permite que se cocinen hasta que cambien de color, una vez en este punto agrega la pasta de tomate, un par de minutos después agrega el brandy y cuece todo hasta que se haya evaporado casi en su totalidad, incorpora el vino permitiendo que también se evapore un poco y después el agua y las especias. Cuece tu caldo por aproximadamente 45 minutos a fuego medio y con la olla destapada, retirando ocasionalmente la espuma que se forme en la superficie.



Una vez terminada la cocción, cuela el caldo apretando tanto las conchas como los vegetales contra el colador para extraer la mayor cantidad de líquido y sabor posible. Deja que se enfríe para luego dividirlo en las porciones que quieras y congelarlo o utilizarlo de inmediato en la preparación de una receta.
Rinde aprox 1,5 litros

Caldo de Pollo


“Caldo mágico” lo llamaría yo… las propiedades de este sustancioso caldo están más que comprobadas a lo largo de la historia. Qué mejor que un caldo de pollo para la gripe, para el que sufre del estómago o para el mal de amores, además de ser, otras cosas, el “comodín” de casi todos los cocineros a la hora de preparar un platillo espectacular. Ya sea como ingrediente de una preparación o solito con cilantro, esta es la receta, del que para mí, es el rey de los caldos.
Ingredientes
1 kg de huesos de pollo (carapachos, cuellos y alas)
1 cebolla picada en cubos grandes
1 tallo de cebollín picado
1 tallo de ajo porro completo (partes blancas y verdes), picado
1 zanahoria grande picada en cubos
1 tallo de célery con sus hojas, picado
2 dientes de ajo aplastados
1 hoja de laurel
8 ó 10 granos de pimienta negra entera
3 a 4 granos de guayabita entera
Un poquito de sal
Unas ramitas de perejil liso
Agua suficiente
2 cucharadas de aceite de oliva
Preparación
En una cacerola grande calienta el aceite de oliva, agrega tus verduras picadas y dóralas ligeramente, esto aportará sabor y color a tu caldo; agrega los huesos, la pimienta, la guayabita, el laurel y agua suficiente hasta cubrir unos cuatro centímetros por encima todos tus ingredientes. Por último, agrega un poquito de sal, tápalo y deja que rompa el hervor. Una vez hirviendo, destapa tu caldo y déjalo cocer por alrededor de 3 horas a fuego medio alto, retirando todas aquellas impurezas que veas en la superficie, cada cierto tiempo. Es importante no añadir más sal porque él se va reduciendo durante la cocción y no queremos que quede salado y que luego también sale de más las otras preparaciones donde lo vayas a necesitar. Particularmente, no acostumbro poner ningún otro tipo de hierbas o condimentos a la hora de hacer mis caldos, porque prefiero agregar mis distintos sabores según la preparación para lo que lo necesito, como por ejemplo, agregarle tomillo cuando lo caliento para incorporarlo a mi risotto de hongos.


Si sientes que tu caldo se ha reducido muy rápido, agrega un poco más de agua y baja el fuego. Una vez listo déjalo enfriar, cuélalo sobre un bowl (yo utilizo sobre el colador una tela fina para obtener un caldo más transparente) aplastando las verduras con el dorso de una cuchara para obtener todo el líquido posible y refrigéralo por lo menos 12 horas antes de congelarlo, eso te permitirá retirar los cúmulos de grasa que suban a la superficie y tener un caldo más ligero.


En cuanto al rendimiento de esta receta varía según el tiempo de cocción, la cantidad de agua agregada desde el principio y la fuerza del fuego que utilices al coserlo, pero, en general rinde de 1 a 1,5 litros de caldo.

Caraotas Precocidas


Tener siempre a mano una lata de legumbres ya cocidas es un aliado perfecto, ya sea si estás haciendo dieta, o si simplemente, si eres de las personas que disfruta de comer legumbres de muchas maneras distintas. Están siempre ahí, a la mano, a la hora de preparar cualquier receta.

Pero yo te propongo algo mejor, hacerlas en casa trae muchos beneficios. Son económicas, puesto que un paquete de medio kilo es mucho más barato que una lata de las mismas; son más sanas, ya que no consumes productos químicos como los preservantes y mejoradores de sabor, que en su mayoría, traen los productos enlatados; y por último, tienes una gran variedad de granos, deshidratados o frescos, que se venden en los mercados y que no conseguirás enlatados.
La receta que te doy a continuación es de caraotas negras, para hacer otra variedad de legumbres, solo tienes que cambiarlas por las que tengas. Solo recuerda,  que la mayoría de ellas tienes que hidratarlas por lo menos 12 horas antes de cocerlas.
Ingredientes
1 paquete de caraotas negras
1 cebolla mediana
1 hoja de laurel
1 cucharadita de sal
Agua
Preparación
Hidrata tus caraotas cubriéndolas generosamente con agua por 12 horas o toda la noche. Cuélalas y lávalas bien. Colócalas en una cacerola grande con suficiente agua y cocínalas hasta que rompa el primer hervor. Cuélalas de nuevo para descartar el primer líquido de cocción, eso te ayudará a disminuir un poco la cantidad de almidón y disminuye la probabilidad de tener gases molestos producto de la fermentación que ocurre en el proceso de  de hidratación.
Coloca de nuevo las caraotas en la cacerola, cúbrelos con agua caliente, para no cortar el proceso de cocción, agrega la cebolla, la sal y la hojita de laurel, y llévalas de nuevo al fuego, cuando rompa el hervor, baja el fuego y tápalas. Cocínalas hasta que estén al dente, removiendo de vez en cuando la espuma de se forma en la superficie.



Una vez listas, cuela tus caraotas, déjalas  enfriar y congélalas por porciones de una o dos tazas en bolsitas herméticas o el envase de tu preferencia.
Ahora cada vez que necesites usar una lata de caraotas para una receta solamente tienes que sacarlas del congelador y listo. Para descongelarlas, déjalas afuera del freezer un par de horas o descongélalas en el microondas.
Rinde 4 tazas

Ajos Asados… irresistibles


La primera vez que supe de esta receta fue hace como 15 años, en un programa de televisión que pasaban por Discovery  Channel, en el que una Chef asaba los ajos para luego exprimirlos como un tubo de pasta dental, obteniendo una crema sedosa con un sabor mucho más dulce y delicado en comparación con el ajo crudo. Esta receta es muy sencilla, deliciosa y puede ser una manera extraordinaria de disfrutar de este aromático bulbo, puedes usarlo como una pasta y untar unas tostaditas o mezclarlo en tu aderezo de ensalada favorito, o si prefieres los dientes enteros como ingrediente en otro platillo.

Para asar tus ajos simplemente corta la parte superior de la cabeza completa, colócala sobre un papel de aluminio, sazona con sal gruesa, pimienta y aceite de oliva, opcionalmente puedes agregar alguna hierba aromática de tu gusto como romero, tomillo, etc. Cierra el papel de aluminio cubriendo completamente tu ajo y hornea a 375°F hasta que estén suavecitos al tacto al apretar el saquito de papel de aluminio.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares

gracias por tu visita

FeedBurner FeedCount