viernes, 9 de diciembre de 2011

Tortilla de Bacalao… un magnífico sustituto de la Tortilla Española en cualquier celebración



Si hay un platillo que repito a menudo en casa para servir como pasapalos en cualquier celebración, esa es la Tortilla Española de papas, pero en estos tiempos modernos en los que nos cuidamos más y somos más selectivos a la hora de comer, donde procuramos nivelar las comidas llenas de carbohidratos sustituyéndolos por platillos low carb (bajos en carbohidratos) es precisamente en las fiestas donde encontramos mayor problema a la hora de servir aperitivos que sigan estas características y que sean espectaculares a la vista y el gusto. Después de probar con distintas combinaciones de sabores, la tortilla de bacalao rica en proteínas y muy baja en carbohidratos se ha ganado su puesto como el mejor sustituto a la tortilla española. Y aunque el bacalao no es un pescado popular en Venezuela y por lo tanto considerado como costoso, no lo es más que un salmón ahumado o un buen Jamón Serrano, típico de muchos de los platillos que se sirven de abrebocas un casi todas las fiestas o reuniones celebradas en muchas casas. Además los cortes de bacalao empleados para esta tortilla son los más baratos ya que solo utilizamos las piezas que anteceden la cola y que no sirven para ser servidas enteras como filetes o postas que salen de los lomos de este pescado. Por último un dato no menos importante a la hora de preparar cualquier plato de bacalao si te gusta, es desalar todas las piezas que compres apenas llegas a casa y luego congelarlas listas para usar, así podrás disfrutar de él cuando quieras sin necesidad de pasar por la penosa labor de hacerlo de 2 a 3 días antes del momento de preparación de la receta.

Ingredientes
2 trozos de bacalao delgados cercanos a la cola previamente desalados (1 ¾ a 2 tazas de bacalao desmenuzado)
1 cebolla grande cortada en juliana
1 taza de pimentones asados cortados en tiritas y bien escurridos
1 diente de ajo triturado
¼ taza de perejil liso picadito
5 huevos grandes ligeramente batidos con un tenedor
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación
Coloca en una cacerolita tus piezas de bacalao y cúbrelas con agua fría, llévalas al fuego cocínalas por un lapso de 10 minutos, transcurrido el tiempo, cuela el pescado y déjalo enfriar ligeramente para luego con mucho cuidado desmenuzar las piezas en trozos medianos retirando toda la piel y las espinas. Resérvalo. 

Calienta a fuego medio en un sartén mediano de 24 a 25 cm de diámetro el aceite de oliva, agrega las cebollas en juliana y saltéalas por unos 8 minutos hasta que estén transparentes, ahora agrega las lascas de bacalao junto con el ajo triturado y sigue cocinando unos 5 a 8 minutos más, por último agrega el pimentón asado y termina de cocinar tu preparación hasta que quede bien sequita sin ningún tipo de líquido de cocción que te impidan en el futuro que tu tortilla no cuaje por exceso de humedad. Traspasa la preparación a un tazón grande (reserva la sartén tibia sobre fuego bajo, no la laves) y mézclala con el perejil, corrige la sal si te hace falta, según cuanto hayas desalado tu bacalao, y condimenta con pimienta. Por último agrega los huevos batidos y mezcla muy bien hasta que esté todo incorporado.

Engrasa un poquito el sartén de nuevo y regresa esta mezcla, cocina tu tortilla hasta que este apenas dorada por abajo y que se haya cocido al 50%, voltéala para cocerla por el otro lado. Para darle la vuelta a la tortilla los españoles usan un plato de la vajilla diaria de la casa, verás que esa técnica no es tan difícil de realizar y te ahorra el dinero de comprar un sartén doble. Te explico: usando una espátula recorre todo el borde de la tortilla para asegurarte que no esté pegada al sartén, tomas el plato y cubres tu tortilla y con mucho cuidado le das la vuelta para que esta caiga sobre el plato, una vez allí sólo tienes que deslizarla nuevamente al sartén, empujar los bordes hacia adentro para que queden redondeados y terminar de cocerla por esa cara. Una vez lista deslízala con la ayuda de la espátula a un plato limpio de servicio y deja que repose por lo menos unos 15 a 20 minutos antes de cortarla y servirla. 

En casa normalmente la servimos a temperatura ambiente la cual también hace más fácil el proceso de cortarla en bocadillos. Espero que la disfrutes tanto como nosotros y si te quedan algunos bocadillos para el día siguiente, podrás acompañarlos con una ensalada para una comida rápida y ligera. Felices fiestas.

Rinde de 6 a 8 porciones

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Silpat… la mejor inversión que he hecho en mi cocina



El silpat o lámina de silicón antiadherente, es una herramienta muy útil y ampliamente utilizada hoy en día en la cocina, tanto en restaurantes como en casa. Tiene la ventaja de no necesitar usar ningún tipo de grasa sobre ella, y la puedes usar para hornear todo tipo de recetas sobre cualquier bandeja de hornear del mismo tamaño, también como base sobre la cual descansar las galletas cuando las bañas en chocolate y es muy útil a la hora de preparar praliné o decoraciones de caramelo, ya que por su capacidad de antiadherencia no se pega en él mientras se enfrían. Puedes usarlo tanto en horno hasta una temperatura de 249°C o en el congelador hasta una temperatura de -40°C, pero nunca sobre fuego directo. Para mantener en buen estado mi silpat, nunca corto ningún tipo de preparación sobre él y siempre lo envuelvo en papel de seda, lo enrollo y lo guardo en su cajita o dentro de un tubo de cartón de papel absorbo que vaya a descartar. 

Esta es una de mis recetas favoritas donde usar esta maravillosa herramienta Tomates Confitados, pero puedes utilizarla en muchísimas más como por ejemplo a la hora de asar vegetales en el horno como las berenjenas y los calabacines para preparar un antipasto mediterráneo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Chili de lagarto con caraotas negras… mi versión criolla del chili



El chili es uno de los platos más populares de la comida Tex-Mex y de origen más discutido. Una vertiente asegura que es mexicano, que la palabra “chili” proviene del Náhuatl, un dialecto azteca, que era hecho a base de sobras de comidas anteriores y servido en las cantinas a un precio ínfimo o gratuitamente a los clientes, sobre todo a los forasteros que gustaban de comer algo picante y de sazón mexicana. Según ellos, este platillo nace en Ensenada, México hacia 1880 como resultado de un método de conservación de la poca carne disponible para lugareños de bajos recursos. Otros aseguran que es estadounidense y es creado a partir de carne seca, manteca, chile seco y sal, mezclados y secados a la intemperie sobre ladrillos en una suerte de plato deshidratado, para luego ser hervidos en cazuelas en estaciones y vías ferroviarias. Siendo uno de los platos oficiales del Estado de Texas, Estados Unidos; es difícil determinar cuál sería el origen del chili ya que este estado fue en una época territorio mexicano.
 La receta de chili que te ofrezco hoy es una variante que se me ocurrió después de ver infinidad de versiones, las hay de carne molida y caraotas rojas como el que ya publiqué antes, de pollo o pavo con caraotas blancas y hasta una modalidad sin carne para vegetarianos, lo que sí se repite en cada uno de ellos o en la mayoría, es que es un guiso de cocción prolongada a fuego muy lento, por lo que es ideal la olla de cocción lenta, hecho con tomates, chile, cebollas y ajo especiado con una mezcla de orégano y comino que le da su sabor tan peculiar, servido con salsa tabasco o alguna otra salsa picante. La carne de lagarto es ideal para guisar, tiene mucho gusto y es poco costosa, pero puedes sustituirla por la que más uses para este propósito. En cuanto al picante, a mi familia no le agrada, por lo que suelo hacerlo básicamente con ají dulce, pero siéntete libre de sustituir la cantidad de ají dulce que quieras por ají picante o agregar a tus ingredientes chiles mexicanos secos o enlatados que consigas en comercios de delicateses. Tener chili siempre a mano en el congelador puede ser la solución ideal y saludable para resolver rápidamente algunas de tus comidas, notarás además que con el tiempo mejora y se balancean sus aromas y sabores.
Ingredientes
1 Kg de lagarto sin hueso de preferencia lagarto la reina
3 tazas de caraotas negras precocidas
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
1 tallo de cebollín
½ taza de pasta concentrada de tomate
5 ajíes dulces
2 tazas de caldo de res
2 cucharaditas de melao de papelón
1/8 cucharadita de orégano seco molido
¼ cucharadita de comino seco molido
1 ½ cucharadita e sal
Pimienta al gusto
Aceite vegetal para dorar la carne y sofreír los vegetales
Preparación
Pica la carne en tiras delgadas y cortas como de 1 cm de espesor y 4 ó 5 cm de largo, condiméntala con ½ cucharadita de la sal y pimienta a tu gusto. Calienta un sartén grande a fuego fuerte y agrega un poquito de aceite vegetal, para dorar la carne agrega poca cantidad de cada vez al sartén y repite el proceso todas las veces que sea necesario hasta dorar la totalidad de la carne.  No sobrecargues tu sartén para que no baje demasiado la temperatura y así evitarás obtener una carne sancochada y grisácea por la cantidad de líquido que emanará de la misma, en vez de lograr un bonito sellado con un perfecto color dorado en los trozos de lagarto.

Mientras tanto pica finamente todos los vegetales, una vez termines con la carne resérvala en un tazón, baja un poco el fuego y agrega más aceite si te hace falta, incorpora los vegetales al sartén y, revolviendo constantemente, sofríelos hasta que estén ligeramente transparentes y se hayan tornado marroncitos, gracias a los restos de carne adheridos en el fondo y que seguramente ya se separaron al entrar en contacto con la cebolla. Transcurrido unos cinco minutos agrega la pasta de tomate y las especias, remueve hasta que todo se incorpore bien y cocina por un par de minutos más. Agrega ahora media taza de caldo, raspa con la cuchara de madera delicadamente el sartén para terminar de separar los restos adheridos y mezclar todo muy bien, sigue cocinando la preparación hasta que se haya reducido un poco el líquido y luego retírala del fuego.

En el tazón de tu olla de cocción lenta mezcla la carne, la salsa resultante del sofrito, la cucharadita de sal y el caldo restante, remueve todo muy bien, tapa tu olla y prográmala en low por 8 horas. Al transcurrir 6 horas agrega las caraotas negras precocidas y deja transcurrir el tiempo restante hasta completarlo por completo.
Rinde 6 porciones
Nota: si no tienes olla de cocción lenta igual podrás hacer esta receta, sólo agrega todo a una olla pesada y de fondo grueso preferiblemente, vierte una taza más de caldo, ya que habrá más evaporación durante la cocción por la temperatura más elevada, colócala a fuego muy bajito y cocina tu guiso por unas 3 o 4 horas, agrega las carotas y mantén la cocción por 1 hora más.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Uhmmm... cosas ricas para regalar


Me encanta regalar cosas ricas para comer y más aún que me las regalen, por eso me gusta compartir con ustedes esta iniciativa que ya tiene 2 años dándose en Caracas y que además de vender productos gourmet artesanales hechos en Venezuela, tienen otra cantidad de expositores que sirven comida para degustar allá. No se pierdan, si tienen oportunidad de pasar por allá un rato, el mercado gourmet que se realiza hoy en la Torre Corp Banca en la Castellana hasta las 6:00 p.m.
Si quieren más información acá les dejo el link Gourmet Lounge

Caldo de Res… amor a primera vista



O fondo de res como es llamado en el lenguaje de los cocineros profesionales, es un caldo hecho a base de huesos de lagarto, hueso blanco o cualquier combinación de ellos previamente tostados en el horno, los cuales le aportan un aroma especial y un color dorado obscuro. Recuerdo que fue una de mis primeras clases práctica cuando empecé a estudiar cocina, quedé prendada de su perfume a tal punto que lo hacía semanalmente con la excusa de practicar desenfrenadamente mi nueva actividad. Mi congelador se llenaba de tal manera de envases plásticos contenedores del preciado líquido que pasábamos semanas después comiendo todo tipo de sopa, risotto, salsa o platillo en cuya receta estuviese citado como ingrediente. Este caldo puede hacerse un domingo en casa tranquilamente sin ocupar tanto tiempo, de hecho picar tus vegetales, colocar los huesos encima y llevarlos a un horno muy caliente para tostarlos te llevará 15 minutos de preparación más una hora de cocción, para luego colocarlo todo en una cacerola grande de sopa, cubrirlo con agua y dejar que se cueza por 3 a 4 horas a fuego bajo mientras tú te dedicas a otra cosa. Aunque muchos libros de alta cocina hablan de clarificar el caldo de res, mediante una segunda cocción a la que se le agregan huevos enteros para que al coagularse las claras atrapen todas la “impurezas” que flotan en él y obtengas un caldo perfectamente cristalino parecido al jugo de manzana estadounidense, la realidad es que en muchos restaurantes no se cumple el proceso de clarificado y a decir verdad, yo ya no lo hago en casa y sigo preparando mis recetas con este rico caldo sin verse afectados el sabor ni la calidad de mis platos, por lo tanto ese será un proceso que te explicaré más adelante para tu cultura general y seas tú el que decida si llevarlo a cabo.
Ingredientes
1, 5 Kg de huesos de res*
1 cebolla grande
1 zanahoria grande
1 tallo de celery con sus hojas
1 tallo de ajo porro completo
1 tallo de cebollín completo
2 dientes de ajo enteros
Unas ramitas de perejil
10 granos de pimienta negra entera
1 hoja de laurel
2 cucharadas colmadas de pasta concentrada de tomate
3 litros de agua
*Usa una mezcla de huesos de res de ser posible que tengan algo de carne aún adherida, yo por ejemplo uso huesos de lagarto y chuleta de res y en algunas ocasiones también lo que llaman hueso blanco, aunque este último por lo general no trae restos de carne. A veces solo uso huesos de lagarto y los compro como ossobuco o lagarto con hueso  retirando parte de la carne que uso para otras preparaciones.

Preparación
Precalienta el horno a 425°F y pica toscamente todos tus vegetales. Sobre una bandeja de hornear coloca la cebolla, el celery, el ajo porro, el ajo, las zanahorias y extiéndelos a lo largo de la misma como en una especie de colchón sobre los cuales irás colocando los huesos de res a medida que los vayas frotando con la pasta concentrada de tomate, hornea tus huesos por 1 hora volteándolos a la mitad de la cocción. Una vez dorados traspasa todo a una cacerola grande y cúbrelos con el agua, agrega el cebollín, la hoja de laurel, el perejil y los granos de pimienta, lleva al primer hervor a fuego fuerte para luego bajar la temperatura al mínimo y dejar que se cueza tu caldo por 3 a 4 horas destapado. Ve retirando de vez en cuando toda la espuma que pueda formarse en la superficie con la ayuda de un cucharón o espumadera.
Una vez listo, cuélalo apretando bien las verduras contra el colador para extraer de ellas el máximo de líquido, permite que se enfríe y llévalo por una noche a la nevera, antes de congelarlo o utilizarlo en tu receta, retira toda la grasa solidificada en la superficie. Congela tu caldo en envases herméticos de diferentes tamaños, para 1 taza, dos tazas o medio litro y también puedes hacerlo en una hielera y disponer de el en cubitos para cuando lo necesites. Si usas el método de la hielera, es recomendable que una vez congelados los saques de las mismas y los almacenes en bolsas herméticas dentro de tu congelador.
Rinde 6 a 8 tazas de caldo
Truco: verás muchas recetas de caldo de res en el cual ponen un saquito llamado bouquet garní lleno de hierbas aromáticas como tomillo, romero entre otras. Compartiré contigo una enseñanza de mi profesor de cocina, si te restringes de colocarlo durante la cocción de tu caldo obtendrás un fondo neutro al cual podrás perfumar después con la hierba o especia que necesites en el momento de utilizarlo en tu receta. Así cuando lo necesito para una sopa de cebolla lo puedo perfumar con tomillo y nuez moscada; y si lo uso para un risotto de hongos los puedo aromatizar con romero o alguna otra hierba o especia. 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Feliz Navidad para todos en cualquier lugar del mundo!!!


Nada más grato que desearles a todos que esta Navidad esté llena de ratos felices compartidos en familia con sus seres queridos, al fin de cuentas, son esos los que se lleva nuestro corazón al momento de nuestra partida. Pero antes que nada también necesito disculparme por estos meses de ausencia en este blog, meses difíciles en los que hemos tenido que superar perdidas familiares que causaron una profunda tristeza y de los cuales surgieron luchas entre las metas personales y el dolor profundo que conlleva a la reflexión de las mismas. Pero hay que seguir adelante y compartir lo más que se pueda con la gente, la que está a tu lado porque vive contigo, la que está cerca porque están en el mismo país y con la que está al otro lado de esta pantalla en otra parte del mundo y con la cual nos comunicamos por la maravilla tecnológica del internet. Por lo tanto compartamos todas aquellas anécdotas y recetas que puedan llevarnos a sentarnos juntos alrededor de una buena mesa en la fiesta más grande del mundo, el nacimiento de Jesús.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Ratatouille… un guiso que se convirtió en película



De origen nizardo y preparado en toda la región de Provenza, Francia, este guiso veraniego a base de tomates, ajos, pimientos, cebollas, calabacines, berenjenas y aromatizado con las hierbas provenzales típicas de la región y aceite de oliva, se sirve sólo con pan, arroz, papas o cous cous y también de acompañante de carnes o pescados. Hay muchas formas de prepararlo, unos dicen que se cuecen cada vegetal por separado y luego se unen al final y otros lo cocinan todo junto, lo que sí es único es su reconocida fama renovada por la película de Disney, donde Remy una rata cocinera le ayuda a Linguini a servirle una delicada variante de este guiso a Anton Ego cuyo personaje recrea a un crítico gastronómico, a quien el conocido platillo le calienta el corazón al recordar que su madre se lo servía cuando era niño. Para que puedas apreciar el sabor de este aromático plato, comparto contigo esta receta hecha con mi juguete nuevo, una olla de cocción lenta. Si no tienes este práctico artefacto, puedes hacer esta receta de la manera tradicional reduciendo el tiempo de cocción a la mitad o un poco menos, dependiendo siempre de la fuerza del fuego de tu cocina y el tipo de olla que estés utilizando. Para este tipo de preparaciones es bueno usar una pesada de fondo grueso y estar muy pendiente del grado de humedad que necesita tu guiso para que no se seque y corras el riesgo de que se queme.

Ingredientes
2 berenjenas medianas picadas en cubos de 1,5 cm aprox
2 calabacines medianos picados en medias lunas
1 pimentón rojo mediano picado en cubos de 1,5 cm aprox
1 pimentón verde o amarillo mediano picado en cubos de 1,5 cm aprox
1 cebolla picada al mismo tamaño de los otros vegetales
1 lata de tomates picado de 400gr (escurridos, sólo la pulpa)
2 dientes de ajo
½ taza de puré de tomate (no concentrado)
¼ de taza de tomates secos empacados sin aceite
2 cucharadas de perejil liso picadito
1 cucharadita de albahaca seca
1 cucharadita de hierbas de Provenza
1 cucharadita de sal, más ½ cucharadita para drenar las berenjenas antes
2 cucharadas de aceite de oliva
Pimienta al gusto

Preparación
Sobre un colador coloca las berenjenas en cubos mezcladas con la media cucharadita de sal, déjalas reposar de 45 minutos a 1 hora para que drenen su líquido amargo. Una vez transcurrido este tiempo, lávalas y sécalas muy bien, mezcla tus berenjenas en un tazón muy grande junto con el resto de los ingredientes, incluyendo el puré de tomate, las hierbas, la sal, la pimienta y el aceite de oliva hasta que esté todo bien distribuido. Traspásalo todo a la vasija de la olla de cocción lenta, tápalo y programa tu olla para cocer durante 6 horas a baja temperatura (LOW). Ahora dedícate a lo que tú quieras, ella se apagará automáticamente transcurrido ese tiempo, obtendrás vegetales guisados que aún tendrán una textura al dente.
Rinde 6 tazas

jueves, 27 de octubre de 2011

Un tabule sin gluten



Como un tabule sería la mejor descripción que te puedo dar de esta ensaladita, pero a diferencia del original que lleva trigo, esta variante lo sustituye por  lentejas manteniendo intactos en la receta, el tomate, la cebolla, el perejil y la hierbabuena  como ingredientes. Es el acompañante ideal de una comida para llevar junto a un wrap de roast beef y una ensalada a la que, al agregarle un poco de atún enlatado, acompañada de unas tostadas de pan árabe integral con hummus de garbanzos, se vuelve una comida completa refrescante en estos días de calor intenso. Al no contener trigo su contenido de gluten es bajo, lo que lo hace una buena elección en cuanto a las alergias, y sus calorías reducidas lo transforman en un excelente aliado a la hora de cuidar nuestro peso.
Ingredientes
1 taza de lentejas precocidas
1 taza de tomate en cuadritos
1 taza de perejil liso picadito
1 cucharada de hierbabuena picadita
¼ taza de cebolla finamente picada
2 cucharaditas de zumo de limón
4 cucharaditas de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Preparación
Utiliza la receta de caraotas precocidas para cocer tus lentejas. Coloca la cebolla ya picada en un colador sobre un tazón con un poco de sal y déjala reposar una hora para suelte líquido y quitarle un poco el picor. Al cabo de ese lapso lávala para eliminar los residuos de sal. En un tazón grande coloca todos los ingredientes, sazona con sal, pimienta, mezcla bien tu ensalada y refrigérala hasta el momento de servirla.
Puedes omitir la hierbabuena si no te gusta o sustituirla por cilantro picadito, también puedes cambiar la cebolla por cebolla morada la cual tiene un sabor más suave y delicado.
Rinde 4 porciones

Dignos de una fiesta… Peperonata con Ajos Asados



Tener siempre en la nevera algún tipo de antipasto es algo que puede sacarte de apuros en momentos inesperados, por eso, estos pimentones asados son ideales, los cocinas en un dos por tres y estarán siempre a mano para lo que los necesites,  incluso para vestirse de fiesta y sorprender a esos amigos que terminaron en tu casa de manera imprevista. Acompáñalos con  aceitunas, chorizo, queso manchego, un buen vino tinto y estarás listo para una buena velada. Puedes variar los sabores complementarios añadiendo o cambiando las hierbas que más te gusten, prueba sustituir el perejil por albahaca, le va de manera estupenda a estos pimentones.
Ingredientes
2 pimentones amarillos, 2 pimentones verdes y 2 pimentones rojos asados en la hornilla y pelados (puedes ver la técnica en Pimentones Asados)
1 cabeza de ajos asados
3 cucharadas de aceite de oliva
Perejil liso picadito al gusto
1 ½ cucharada de vinagre balsámico (opcional)
Sal gruesa y pimienta al gusto
Preparación
Pica los pimentones en tiritas y colócalos en un bowl, agrega los dientes de ajos enteros y pelados, el perejil, el aceite, el vinagre si lo usas y condimenta con sal y pimienta. Mezcla todo muy bien y refrigéralo en un contenedor hermético o un envase de vidrio en tu nevera hasta por una semana aproximadamente.
Rinde 6 a 8 porciones

Brochetas caprese


Estas brochetas que gráficamente representan con gracia los colores de la bandera italiana, aunque no en el orden exacto, son la mínima expresión de una ensalada caprese. Originaria de Capri y con denominación de origen, esta ensalada es una perfecta combinación de tomate, queso mozzarella de búfala y albahaca.  Los bocconcinis, unas bolitas de queso mozzarella de búfala del tamaño de un bocado y los tomates cherry son los ingredientes ideales para hacer esta receta para comer sin cubiertos, la cual puedes servir de abrebocas en una velada, de merienda para la oficina o incluir en tu menú de comidas para un picnic. Empaca tus brochetas en una bolsita hermética y estarás listo para disfrutar de ellas en el lugar que más te guste.
Ingredientes
3 tomates cherry
6 bocconcinis de búfala
6 hojitas de albahaca
6 brochetas pequeñas de bambú
Aceite de oliva, orégano en polvo, sal y pimienta al gusto
Preparación
Lava tus tomatitos, sécalos y divídelos a la mitad. Coloca en un tazón los bocconcinis, los tomates, agrega el aceite y sazona con la sal, el orégano y la pimienta. Inserta en cada brocheta la mitad de un tomate, la hoja de albahaca y termina con el queso. Empácalas en una bolsita hermética o en un envase y refrigéralas hasta el momento de servir.
Rinde 1 ó 2 porciones

Una merienda libre de pecados


En esta época de celebración religiosa como es la Semana Santa, en la cual nosotros los cristianos nos restringimos de comer carne por lo menos jueves y viernes santo, podemos disfrutar de exquisitos platos de pescado y mariscos mientras llega el Domingo de Pascua, donde el menú se abre de nuevo con una comida especial en familia para celebrar la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Te traigo en esta entrega, una deliciosa merienda a base de pescado ahumado y que puedes disfrutar viendo una película divina como Chocolat, muy acorde a la época que celebramos. Se trata de unas deliciosas tartines de salmón y lau lau ahumado sobre pan negro pumpernickel  untado con mayonesa alioli y curry, que además puedes comer si estas cuidando tu régimen de alimentación. Si no te gusta mucho el pan negro, el cual es el ideal compañero de estos manjares, puedes cambiarlo por casabe tostadito, quedan riquísimas. Espero que la disfrutes tanto como yo.
Ingredientes
4 rebanadas de pan negro Pumpernickel
80 gr de salmón ahumado dividido en 2 porciones
80 gr de lau lau ahumado dividido en 2 porciones
4 cucharadita de mayonesa de curry
Hojitas  de eneldo fresco
Pimienta al gusto
Uvas verdes y/o rojas
Preparación
Divide cada rebanada a la mitad, puedes cortar 2 en rectángulos para el salmón y 2 en triángulos para el lau lau. Para armar tus tartines, unta cada mitad con 1/4 cucharadita de mayonesa de curry, coloca una porción del pescado sobre cada una, termina con el resto de la mayonesa, pimienta al gusto y unas hojitas de eneldo. Acompaña tus tartines con unas uvas verdes, rojas o una combinación de ambas, y una copita de vino, champagne o una deliciosa limonada.
Rinde 8 tartines

Para caer en tentaciones



Es media tarde y tengo hambre, o más bien tengo una inmensa necesidad de comerme algo dulce y sobretodo rico. ¿Cuántas veces te encuentras en una situación similar? Yo, la mayoría de las veces. Si recurres rápidamente a la panadería más cercana a comprarte el primer dulce que consigas (ni siquiera voy a mencionar la calidad) o, para no sentirte culpable, compras el yogurcito “de frutas”  para remediar tus ansias de comerte un postrecito de merienda. Te daré una alternativa que cumple con todos los requisitos de una apetitosa merienda. Un delicioso yogurt con frutas frescas es, sin duda, el mejor y más saludable reemplazo de un clásico… la crema batida.
Ingredientes
½ taza de yogurt natural descremado de consistencia cremosa
Fruta: puedes elegir entre 5 fresas, ½ ciruela fresca, o una combinación de ellas
Splenda (cantidad que gustes)
Unas gotas de vainilla

Preparación
Mezcla en un tazón tu yogurt natural, la vainilla y el endulzante. Pica la fruta en láminas finas y distribuye un tercio de las mismas en el fondo de un vaso corto, coloca por encima la mitad del yogurt y otro tercio de la fruta picada. Para terminar, agrega el resto del yogurt y la fruta que te queda por encima.
Puedes agregarle, si te gusta, 1 cucharadita de parchita, menta picadita o cualquier otra esencia, especia o fruta que desees, tu imaginación es el límite.
Rinde 1 porción

No es lo mismo, ni es igual… yogurt con frutas


El yogurt industrial de frutas, incluso el artesanal, está hecho, por lo general, a partir de un licuado de futas (enlatadas en algunos casos) mezclado con un yogurt neutro y dulce, con la promesa de un estupendo sabor y trozos de frutas frescas. Pero por sólo unos minutos más de tu tiempo, puedes obtener mucho más con los mejores trozos de fruta jamás vistos en un yogurt comercial y con los sabores que más te gusten.

Elige un yogurt natural cremoso y de buena calidad, descremado, si estás vigilando tu peso, y la fruta fresca de tu elección. El tiempo que necesitarás para hacerlo será el mismo que te llevará picar la fruta  o una combinación de ellas, endulzar tu yogurt y mezclarlo.  
Anímate a cambiarlo, obtendrás un delicioso yogurt “con frutas” en lugar de un corriente yogurt “de frutas”. Y no dejes de contarme qué tal te fue.

Brochetas con Chocolate


Este sencillo postre no es más que una adaptación minimalista de una fondue de chocolate, cuya gran ventajas es no tener que agregar grasa adicional como la crema de leche contenida en la receta original. Por otro lado, es un postre que puedes servir en raciones individuales y, por si fuera poco, llevarte tu chocolate picadito en un tazón de vidrio pequeño a la oficina, lo calientas en el micro y tienes un delicioso final de almuerzo o una espectacular merienda, mientras sigues trabajando.
Ingredientes
2 fresas de medianas
2 uvas grandes
1/4 de mango
1/4 de manzana verde pequeña
2 gajos de mandarina
2 gajos de naranja
1 rodaja de kiwi de 0,5 cm de espesor
21 gr de chocolate semidulce (negro)
2 brochetas medianas de bamboo
Preparación
Mientras derretites el chocolate a baño maría o en el microondas, corta en dos las fresas y las uvas, corta en cubos el mango y la manzana. En dos brochetas de bambú ve insertando cada trozo de fruta de manera alternada para que cada una tenga la misma cantidad de fruta.
Coloca tus brochetas sobre un bello plato y bañalas con el chocolate, decóralo con los dos gajitos de naranja y la rodajita de kiwi además de una ramita de menta.
Si quieres un toque original en tu plato, corta de la rodaja de kiwi una estrella con la ayuda de un cortador de galletas o cualquier otra figura que te guste.
Rinde 2 brochetas

jueves, 29 de septiembre de 2011

Un enrolladito express


De todas las flaquitas que he hecho, esta versión es una de mis favoritas, fácil de hacer y maravillosa para llevar ya que no necesitarás refrigerarla permanente. Empácala en papel encerado de cocina y luego en papel marrón, la amarras con una cuerdita de sisal y listo, una merienda espectacular para llevar a cualquier lugar, la escuela, el trabajo o un día de picnic familiar. Lleva por lo menos una más a la oficina, estoy segura que no podrás comértela sin compartir.

Ingredientes
2 flaquitas (ver receta en básicos)
4 rebanadas de pavo con pimienta
2 rebanadas de queso amarillo o queso manchego (40 gr en total)
8 cuñas de tomates confitados
Aceitunas rellenas para decorar
Preparación
Una vez frías las tortillas, coloca intercalando una rebanada de pavo, otra de queso y luego la última de pavo, coloca las cunas de tomates y enróllalas comenzando por ese lado como si fuera un brazo gitano. Refrigéralas envueltas en papel envoplast hasta la hora de servir o empácalas para llevar.

Pica tus tortillitas en dos porciones y decóralas con las aceitunas. Si las vas a servir como pasapalitos en una velada, pica cada tortilla en 6 rueditas y decora de igual manera. Tus invitados disfrutarán de una opción diferente a la hora de picar.
Rinde 2 flaquitas o 12 pasapalitos







Flaquitas


Estas bases para enrolladitos, al que yo llame flaquitas, no es más que un huevo batido hecho en una plancha, similar a una omelete y la cual viene a sustituir una crepe hecha con harina. Es perfecta para hacer unos wraps rellenos de lo que más te guste, además puedes agregarle al huevo cualquier especia, hierba aromática o sofrito, para conseguir unas flaquitas muy coloridas y de distintos contrastes de sabores. Son perfectas frías, lo cual, lo hace muy conveniente para hacer pasapalos o una deliciosa merienda para llevar. Puedes desayunar con ella, quedan muy ricas con requesón de cabra natural y mermelada de frutos silvestre (fresa, mora, frambuesa o una mezcla de ellas) y si la usas como crepe dulce, en vez de agregar sal al momento de batir el huevo cambia por azúcar.

Para hacer cada flaquita necesitas un huevo, sal y pimienta solamente. A menos que hayas decidido agregar otro ingrediente adicional, como yo en estas fotos, al cual le agregue ciboulette, una especie de cebollín pequeño y más delicado. Aplica el aceite con un papel absorbente a un sartén y caliéntalo, yo utilizo uno cuadrado pequeño, para que al enrollar mi flaquita, tenga el mismo tamaño por todos sus lados. Cocina hasta que esté ligeramente dorada, dale la vuelta y cocina unos segundos por el otro lado. Retírala del sartén y repite deja que repose hasta que este fría antes de rellenarla.











Estofado de Pollo con Cebada


Me encantan todas las preparaciones con arroz que se pueden hacer como plato único, tal es el caso del asopado de mariscos, la paella, el risotto, el arroz chino, el arroz con pollo y tantos otros. Y me gusta aún más, sustituir el arroz por la cebada en cada uno de ellos, sobretodo porque funciona muy bien en los platos de dieta. Con ese propósito en mente,  surge este estofado con todo el sabor del arroz con pollo y la consistencia caldosa de un asopado, para mí, el matrimonio perfecto entre dos de mis platos predilectos.

Ingredientes
3/3 taza de cebada perlada
1 tallo de ajo porro en rueditas
1 tallo de célery en cuadritos
3 ajíes dulces en cuadritos
1 cebolla morada en cuadritos
1 tallo de cebollín en rueditas
¼ de pimentón grande en cuadritos
½ taza de guisantes congelados
½ taza de zanahorias en cuadritos
1 cucharada de ajo en polvo
¾ a 1 cucharadita de sal
1 diente de ajo finamente picado
1 cucharadita de onoto en polvo
2 cucharadas de aceite de oliva
1  2/3 tazas de agua o caldo de pollo
4 muslos de pollo con su respectiva cadera separados
Para marinar el pollo
1 cucharada de ajo en polvo
3/4 cucharadita de sal
1 cucharadita de papelón (puede ser rallado, molido o en melao de papelón)
½ cucharadita de onoto en polvo
1 cucharadita de aceite de oliva
Un punto de comino en polvo
Un punto de orégano en polvo
Un punto de canela en polvo
Un punto de laurel en polvo
Preparación
Para marinar el pollo, coloca en un bowl grande tus piezas de pollo y agrega los condimentos de la marinada, mezcla y masajéalo bien para que se distribuyan todas las especias. Tápalo y mételo a la nevera por 2 ó 3 horas mientras hidratas la cebada. Para hidratarla, colócala en un bowl grande y cúbrela con el doble del agua, déjala reposar así por un período de 2 a 3 horas. Transcurrido ese tiempo cuela tu cebada y enjuágala bien, deja que repose sobre un colador y saca tu pollo de la nevera para que pierda frío.



En una cacerola grande, si tienes una pesada de doble fondo mejor; calienta el aceite de oliva a fuego medio alto e incorpora todos tus vegetales junto con el ajo y el onoto, saltéalos hasta que la cebolla esté transparente unos 8 minutos. Agrega la cebada hidratada y sigue cociendo, removiendo constantemente hasta que se ponga blanca y brillante. A continuación agrega el agua o caldo, la sal y coloca tus piezas de pollo distribuidas en toda la superficie. Baja el fuego al mínimo y cuece tu estofado alrededor de 30 minutos. Si se seca agrega un poquito más agua, para lograr que al final tengas el suficiente líquido para que tu cebada este caldosa pero que no sea una sopa. Si por el contrario tiene mucho líquido, a veces suele pasar porque las piezas de pollo drenan mucha agua, sube un poco la intensidad del fuego y destapa tu olla durante unos minutos, para que el exceso de líquido se evapore.
Rinde 4 porciones

Tomates Confitados... una divina alternativa


Los tomates confitados  tienen una textura más suave y un sabor más delicado que los tomates secos. El sólo contarles cómo hacerlos ya me hace la boca agua, el aroma con que  llenarán tu casa al hornearlos hará de este plato un básico en tu cocina y en tu despensa. Cuando marines tus tomates con la sal y el azúcar para extraer parte del líquido que contienen, agrega la combinación de hierbas y especies que más te guste… ajo y albahaca, tomillo, o hierbas de Provenza y pimienta, o simplemente hacerlos al natural, tu imaginación es el límite. Puedes usarlos para cualquier receta en la que requieras tomates secos. Son deliciosos como parte de un antipasto, con la pasta, el risotto, una ensalada y en unos extraordinarios sandwichs.

Ingredientes
24 tomates
8 dientes de ajos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de azúcar
1/8 taza de aceite de oliva
½ cucharada de hierbas de Provenza
Aceite de oliva adicional para la cocción y para almacenarlos (opcional)
Preparación
Pica en cuartos tus tomates, no los peles, retira el corazón con las semillas y descártalas, pela los dientes de ajo y pícalos en tiritas. Coloca tus cuñas en un bowl grande, agrega la sal, el azúcar, el ajo, el aceite, las especias y mézclalo todo muy bien. Cubre tu bowl con papel plástico y refrigéralos por 24 horas.

Transcurrido este tiempo, saca tus tomates y deja que tomen temperatura ambiente. Pasa las cuñas junto con los ajos a otro bowl y descarta el líquido de maceración. Precalienta el horno a 300°F y engrasa ligeramente dos bandejas de hornear, puedes o no forrarlas con papel de aluminio o colocar un silpat sobre ellas, si lo tienes no te hace falta engrasar la bandeja de hornear. Distribuye los tomates, con la piel hacia abajo, sobre las bandejas y sobre ellos, los ajos. Puedes verter opcionalmente un hilito de aceite de oliva antes de meterlos al horno.
Cuece tus tomates por aproximadamente 2 horas, apaga el horno y deja que se enfríen dentro de él. Una vez fríos traspásalos a un envase o frasco hermético, y si lo deseas, agrega un poquito más de aceite de oliva sobre ellos, esto permite que se conserven por más tiempo en tu nevera. Ahora sólo tienes que preparar con ellos tu receta favorita.

Rinde  1 a 1½ frascos medianos (como el de mayonesa) aproximadamente





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